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Bilbao recibe a los 53 chefs del futuro

Centenares de niños se presentaron para entrar la versión infantil del programa de cocina

Eneko Ruiz Jiménez
Los niños se agolpan a la entrada del casting de Masterchef.
Los niños se agolpan a la entrada del casting de Masterchef.Fernando Domingo-Aldama

Adrián, de diez años, había preparado un flan de espárragos. Luciana, de nueve, llevaba en su bolsa un cóctel de gambas que iba a emplatar en un coco en homenaje a su familia mejicana. Claudia, de diez años y madrileña, se había atrevido con un bacalao al pil-pil. Estaban preparados para que tres profesionales valoraran sus platos en el casting de la segunda edición del programa Masterchef Junior, que se celebró ayer en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

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"Estamos más nerviosos nosotros", reconocían los padres de las gemelas gallegas Ana y Marga, de 10 años, que empezaron a cocinar después de ver la primera edición. Llevaban un día en Bilbao y habían tenido que preparar sus platos, gazpacho de fresas y tarta de salmón, en las cocina del hotel. "Como profesionales", comentaban orgullosos sus padres. Entre risas y nervios, muchos de los 53 niños solo querían pasárselo bien.

Vajillas bajo el brazo, delantales impolutos, trapos al hombro y gorros de chef. Todos eran profesionales. Habían llegado a la última fase de un largo proceso al que, según la organización, "sólo en la zona norte" se presentaron más de 500 niños. Antes de tocar las cocinas de Masterchef, habían grabado tres vídeos para demostrar al programa su destreza en la cocina, y su desparpajo frente a la cámara. Alguno no podía evitar, sin embargo, quedarse mudo cuando el objetivo se acercaba.

Álvaro hace cola para entrar al 'casting' de 'Masterchef junior'.
Álvaro hace cola para entrar al 'casting' de 'Masterchef junior'.Fernando Domingo-Aldama

A muchos, como a Adrián, que se presentó también el año pasado, les había enseñado la abuela. El navarro se había escapado del campamento de balonmano solo para llegar a la prueba. "Quiero ser cocinero". Otros, venían de familia de hosteleros. "Pero lo más importante ahora es estudiar", comentaba la madre de Ana, de 12 años, que había preparado albóndigas de bonito. "A veces nos ayuda en la cocina y nos hace la cena, cuando tiene menos cosas que hacer, pero queremos que sea una afición".

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En esta misma recta final bilbaína se encontraron el año pasado por primera vez el riojano Mario Palacios, ganador de la anterior edición, y el ortuellano Aimar San Miguel, el más joven y carismático. Ambos se acercaron ayer al Euskalduna para dar ánimos a los aspirantes y probar algunos de los platos traídos de casa.

Después de emplatar, hablar con las cámaras y que los expertos probaran sus especialidades, por la tarde quedaban poco más de diez aspirantes. A los platós, llegarán 16, de toda España. Ser el próximo Arzak o Subijana no es tarea sencilla.

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Sobre la firma

Eneko Ruiz Jiménez
Se ha pasado años capeando fuegos en el equipo de redes sociales de EL PAÍS y ahora se dedica a hablar de cine, series, cómics y lo que se le ponga por medio desde la sección de Cultura. No sabe montar en bicicleta.

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