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Urkullu pide una cita a Rajoy para afrontar “el conflicto de Euskadi”

El lehendakari quiere pactar el derecho legal a consultar a los ciudadanos

Mariano Rajoy recibe a Iñigo Urkullu, en enero de 2013. Ampliar foto
Mariano Rajoy recibe a Iñigo Urkullu, en enero de 2013.

El PNV no quiere quedarse atrás y el lehendakari, Iñigo Urkullu, está apretando el acelerador de la presión política para que nadie saque a Euskadi de la foto de los problemas territoriales que tiene España. El Gobierno autonómico quiere incluir como sea la cuestión vasca en la agenda del presidente Mariano Rajoy, y más si cabe a medida que la catalana empieza a copar todos los espacios debido a la proximidad de la consulta prevista para el 9 de noviembre.

El lehendakari remitió esta pasada semana una carta a Rajoy solicitándole un encuentro para abordar una reflexión conjunta pero no sólo sobre el tema de pacificación y normalización, sino también sobre otras cuestiones relacionadas con el autogobierno. Urkullu también lleva en su agenda la institucionalización del derecho a consultar a la ciudadanía de manera vinculante, legal y pactada. En su opinión la propia Constitución, que “reconoce y ampara los derechos históricos de los territorios forales”, puede dar paso a un acuerdo sobre la soberanía compartida desde “la decisión libremente adoptada por los vascos”.

Urkullu ha manifestado en el Parlamento vasco en repetidas ocasiones su hartazgo con un PP que, en su opinión, se extralimita incumpliendo sistemáticamente, como un rodillo, el autogobierno y las competencias estatutarias a través de nuevas leyes, modificaciones de las actuales o de recursos ante la máxima instancia. “No salimos del Tribunal Constitucional”, se quejó recientemente en el Parlamento vasco.

El PNV y Urkullu lo interpretan como una espiral recentralizadora del Ejecutivo central. Para demostrar su queja incluyó en su carta documentación y datos que acreditarían ese fenómeno, como el número de leyes que limitan el autogobierno, los recursos vivos en el tribunal y los que ya han fallado. En el caso de las EPSV, los fondos de pensiones vascos, la sentencia del Constitucional a recurso de Rajoy ha dejado con un capital cautivo a más de 400.000 inversores. La ley vasca les permitía el rescate de los fondos a los 10 años, y el Constitucional lo ha tumbado.

Cuando en junio Urkullu se enteró del recurso del Gobierno central a la oferta pública de empleo de la Ertzaintza, pidió directamente al Ejecutivo central que “se dedique a gobernar lo que tenga que gobernar y que deje a los vascos en paz”

“Tenemos más de 20 materias de conflicto judicial”, le recuerda en la carta, y a ello se une “la falta de avances en cuestiones como la actualización del Concierto Económico”, sobre el que se mantienen conversaciones a través de comisiones bilaterales. Pero además está la falta de respuesta a la necesidad de normalizar la convivencia política a través del logro de “una pacificación definitiva” que incluya una nueva política penitenciaria que impulse la reinserción de los presos de ETA.

Para Urkullu “está archidemostrado” que Euskadi necesita un nuevo estatus político con garantías y en la misiva insiste en la necesidad de “una bilateralidad efectiva” porque el pacto Constitucional y estatutario alcanzado entre vascos y el resto del Estado, “de soberanía compartida a través de los fueros, está siendo gestionado de manera arbitraria por parte del Gobierno español de turno”. De la misma manera que Urkullu no va a cejar en su empeño de sentarse con Rajoy, también insiste en que su desconfianza sobre un eventual acuerdo, tanto en el caso catalán como en el vasco, es cada vez mayor.

“El hecho de que el Estado tenga un problema con Euskadi o que Euskadi tenga un problema con el Estado español, cada uno como lo quiera decir, es razón suficiente para apelar al presidente del Gobierno español”, dijo ayer. En su opinión Rajoy tiene que convencerse de que “las reivindicaciones catalanas son absolutamente legítimas y democráticas, como lo fueron en el pasado las vascas”.