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La crisis duplica la antigüedad media de los coches en Madrid hasta los 9,3 años

El 65% de los vehículos son diésel y el 46% pertenece a propietarios censados en otras urbes

La crisis económica ha provocado un gran cambio en el parque circulante de vehículos en la capital, que ha sufrido “un significativo envejecimiento” en los últimos cinco años y ha virado al diésel.

Según un estudio al que ha tenido acceso EL PAÍS, realizado por la Universidad Politécnica a partir de datos municipales, la edad media de los turismos que circulan por Madrid pasó de 5,7 años en 2008 a 9,3 años en 2013.

Otra conclusión del citado informe es la “dieselización” del parque de vehículos privados. Pese a ser más caros, los turismos de gasóleo consumen menos y tienen una mayor vida útil en kilómetros recorridos; además, un litro de gasolina 95 ronda ahora los 1,45 euros, mientras que el gasóleo A cuesta 1,34 euros.

En 2013, el 68% de los recorridos en turismo se efectuaban en vehículos diésel, frente al 32% en gasolina; tan sólo el 0,05% era en coches híbridos o eléctricos.

El envejecimiento del parque circulante y el mayor peso del diésel tienen un efecto directo sobre la contaminación, puesto que son precisamente los coches de gasóleo (y cuanto más antiguos, peor) los que mayores emisiones de óxidos de nitrógeno generan.

Madrid sobrepasa desde 2010 los límites legales impuestos por la Unión Europea para ese tipo de contaminación. Pese a la relativa mejora alcanzada en 2013, las medidas introducidas por el Ayuntamiento para corregir el incumplimiento legal han sido juzgadas como insuficientes por la Comisión, que ha abierto un procedimiento de sanción económica.

Los turismos diésel eran responsables en 2008 del 37% de emisiones de óxidos de nitrógeno en la almendra central. Cinco años después, el porcentaje se ha elevado al 53%. Eso es debido en gran medida a las mejoras medioambientales de los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes. Las inversiones del Ayuntamiento (el porcentaje de vehículos diésel ha pasado del 81% de la flota en 2008 al 54% en 2012; además, se han colocado catalizadores en 500 de ellos) han recortado el peso de la flota de autobuses urbanos en este tipo de contaminación del 23% al 16%.

Ha contribuido también fundamentalmente la disminución de tráfico achacable a la crisis y a su peor derivada, el paro.

El parque de vehículos en Madrid era de 1,72 millones en 2012, de los que el 79% eran turismos. Desde 2005, el total apenas ha variado, aunque han disminuido los turismos (3%) y camiones (11%) y han aumentado las motos (30%).

El Ayuntamiento ha medido los kilómetros recorridos por cada tipo de vehículos (da lo mismo cuántos haya, contamina lo mismo uno que recorra 100 kilómetros que 100 iguales que recorran uno). En 2013, en la almendra central se registraron 1.829 millones de kilómetros recorridos por turismos (el 65%, diésel), 276 millones por taxis y 44 millones por autobuses de la EMT. El tráfico de vehículos privados cayó un 5% entre 2008 y 2012, y el de transporte público (metro incluido) decreció un 10%. Sólo entre 2010 y 2013, el número total de kilómetros recorridos por toda clase de vehículos pasó de 2.902 a 2.520 millones (un 13% menos).

Esta de la circulación, junto a las mejoras medioambientales de la EMT, han permitido que, pese al envejecimiento de los turismos y al mayor peso del diésel, las emisiones de óxidos de nitrógeno atribuidos al tráfico hayan disminuido en la capital un 42% respecto a 2008.

También ha contribuido a ello la renovación de la flota de taxis, que han pasado de suponer el 18% al 13% del total de emisiones atribuibles a turismos. El porcentaje de taxis diésel ha bajado del 96% en 2009 al 81% en 2012.

El estudio de campo para esta investigación fue realizado entre el 20 y el 27 de mayo de 2013. Esa semana, 55 cámaras municipales registraron cinco millones de matrículas de vehículos circulando por la ciudad. Los datos correspondientes a cada uno de ellos fueron cedidos luego por la Dirección General de Tráfico.

La comparación con el informe de 2008 no es exacta, puesto que entonces se capturaron datos únicamente del interior de la M-30, mientras que en esta ocasión se ha extendido la investigación al resto de la ciudad. Sin embargo, las principales comparaciones son homogéneas.

El 21% del tráfico estudiado discurría por la almendra central. En esa zona, el peso de los turismos era inferior al conjunto de la ciudad (73% frente al 81%), mientras que el de los autobuses de la EMT (2% frente al 1%), el de los taxis (11% frente al 5%) y el de las motos (8% frente al 3%) era mayor.

El 12% del tráfico estudiado discurría por la M-30; el 29% entre esa autovía y la M-40; el 14% por la M-40; y el 24% por el exterior del anillo de circunvalación.

Otra de las conclusiones relevantes del citado estudio es que el 46% de los vehículos que circulan por Madrid a diario pertenece a propietarios censados en otros municipios. Este dato cobraría especial importancia si el Ayuntamiento estudiara (la alcaldesa, Ana Botella, lo ha descartado hasta ahora para no dañar la actividad económica) imponer un peaje, como han hecho otras ciudades europeas, a los vehículos que accedan a la capital.

El estudio sí servirá sin embargo para justificar el nuevo sistema de parquímetros que se pone en marcha hoy y que penaliza a los coches antiguos y a los diésel.

Así, los vehículos propulsados por gasóleo anteriores a 2006 y los de gasolina previos a 2001 contarán con un recargo del 20% en el Servicio de Estacionamiento Regulado. El Ayuntamiento calcula que el 24% de vehículos pagará más con este nuevo sistema; el 58% abonará lo mismo que hasta ahora; y el 18% restante se beneficiará de bonificaciones (para los diésel no habrá ninguna).