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Las cajas gallegas renacen como Abanca

El banquero Juan Carlos Escotet y Feijóo presentan el proyecto para relanzar la entidad gallega

Un obrero coloca el nuevo logotipo en un edificio de la entidad en Santiago
Un obrero coloca el nuevo logotipo en un edificio de la entidad en Santiago

El tortuoso proceso iniciado hace tres años con la fusión de las cajas de ahorros gallegas culminó este jueves en el nacimiento de una nueva entidad financiera privada. Lo que primero fue Novacaixagalicia y luego Novagalicia Banco se convierte ahora en Abanca, el nombre comercial con el que su nuevo propietario, el venezolano de origen español Juan Carlos Escotet, pretende reproducir en Europa su exitoso modelo de negocio en Latinoamérica. Abanca nace con casi un 40% de cuota de mercado en Galicia, 4.300 trabajadores en plantilla y un tamaño que duplica al de Banesco, el grupo fundado por Escotet en Venezuela, que el pasado diciembre logró llevarse por 1.003 millones de euros la entidad gallega puesta a la venta en subasta por el Ministerio de Economía tras su nacionalización. Abanca emprende su andadura con unos activos de más de 56.000 millones de euros frente a los 29.000 que suma todo el grupo Banesco, implantado en Venezuela, América Central, el Caribe y el sur de Estados Unidos. Escotet promete mantener el carácter gallego de la entidad y recuperar el espíritu de banca de proximidad y popular que encarnaban las antiguas cajas, plasmado en el que será el lema de su campaña de lanzamiento, Sentir común.

 Pero la elección de una nueva marca comercial simboliza también la voluntad de romper con el pasado más inmediato, que dejó bajo mínimos la reputación de una entidad con raíces centenarias en la comunidad autónoma. Sus nuevos propietarios llegaron a la conclusión de que el nombre de Novagalicia Banco todavía evocaba los engaños a miles de preferentistas, el escándalo de las indemnizaciones millonarias a sus exdirectivos o las peleas políticas y localistas que precedieron a la fusión de las antiguas cajas. La flamante marca pretende subrayar que empieza una etapa de borrón y cuenta nueva y, aunque la palabra Galicia ha desaparecido, su vocación territorial intenta plasmarse en una palabra, Abanca, con doble semántica según se lea en gallego o en castellano.

La entidad echa a andar con un liderazgo incuestionable en el mercado gallego. Según sus propios datos, acapara el 70% de clientes, el 39% de depósitos y el 33% de oficinas. Se sitúa entre las 10 mayores entidades financieras españolas y en el puesto 65º en la zona euro. Dispone de 600 oficinas, repartidas fundamentalmente entre Galicia —donde cubre el 98% de la población y duplica en sucursales a la siguiente entidad bancaria—, Asturias y León.

El equipo de Escotet, quien se ha instalado en A Coruña, ya se puso al frente del banco a principios de año, aunque bajo la supervisión de su hasta ahora propietario, el Banco de España, a través del FROB, que culminó el traspaso de la propiedad el pasado miércoles. El consejero delegado de Abanca, el coruñés Francisco Botas —quien ocupaba el mismo cargo en el pequeño Banco Etcheverría, adquirido en diciembre de 2012 por Escotet como cabeza de puente para su desembarco en España— desgranó durante el acto de presentación un balance optimista de los resultados en lo que va de año. “Estamos por encima de las previsiones”, manifestó Botas, quien detalló que los beneficios fueron de 44 millones de euros hasta finales de mayo, con un incremento de los depósitos de 230 millones y un volumen de créditos de 1.251 millones. Según Botas, Abanca es ya el banco español con mayor cobertura de crédito bruto (10,4%) y el segundo en cobertura de dudosos (57,37%).

Las exigencias de Bruselas tras el rescate bancario a España obligan a reducir la plantilla en unos 1.000 trabajadores más hasta 2016. Los propietarios aseguran que se acometerá del modo menos traumático posible, a través sobre todo de prejubilaciones. No descartan, sin embargo, una rebaja salarial para los que se queden. Cerrarán algunas oficinas donde hay duplicidades con el Banco Etcheverría, que se integra en Abanca, aunque el objetivo proclamado por Escotet es recuperar la presencia en los 314 municipios gallegos. Bruselas sí ha accedido a rebajar algunas exigencias, como la venta inmediata de las participaciones del banco en 173 empresas de lo más variopinto. Escotet siempre ha dicho que su propósito es centrarse exclusivamente en el negocio bancario, pero tampoco quiere malvender obligado por las prisas. De ahí que Abanca vaya a mantener por ahora sus acciones en compañías como R, Monbus, Itinere o la naviera viguesa Elcano.

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