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El PSC opta por un congreso urgente y elude el debate soberanista

Los socialistas catalanes afrontan el relevo de Pere Navarro sin un candidato claro

El escaño de Pere Navarro, vacío en el pleno de ayer en el Parlamento catalán.
El escaño de Pere Navarro, vacío en el pleno de ayer en el Parlamento catalán.

La renuncia de Pere Navarro al frente del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) conllevará un rápido cambio de caras, pero sin tocar las bases ideológicas del partido. La dimisión por sorpresa de Navarro ha dejado a la formación en la peor de las situaciones: no se vislumbra un sustituto claro en vísperas de meses decisivos en Cataluña, y más después de que ayer algunos de los potenciales candidatos se descartasen. La dirección del PSC no quiere que este vacío de poder se alargue en el tiempo, y por ello quiere un congreso rápido y sin cambios profundos.

El consejo nacional que los socialistas celebrarán el próximo domingo —se ha retrasado un día para que los dirigentes asuman el escenario abierto por la renuncia de Navarro— elegirá una gestora que pilotará el partido hasta el congreso extraordinario, que se celebrará con toda probabilidad el 20 de julio.

El primer secretario socialista será elegido en votación por todos los militantes la semana anterior, el 13 de julio, coincidiendo con la elección del secretario general del PSOE, por lo que habrá doble urna en las sedes del PSC. De esta manera, los socialistas catalanes podrán lucir nuevo líder en el congreso del PSOE del último fin de semana de julio y llegar al verano con un primer secretario legitimado por las bases, cuya misión será encarar los meses previos a la consulta soberanista, prevista para el 9 de noviembre.

La formación llegará al consejo nacional de este domingo sin tener claro un sustituto para asumir su primera secretaría. Tras el desastre de las pasadas europeas, la cúpula daba por hecho que Navarro aguantaría hasta el 9 de noviembre para seguir defendiendo su propuesta de reforma federal de la Constitución. A la sorpresa se añade la cercanía de las municipales de 2015. Los potenciales candidatos al liderazgo son, en su mayoría, alcaldes de ciudades del cinturón metropolitano de Barcelona que aspiran a repetir en el cargo. Ante el hundimiento general del partido, la mayoría asume que dar el salto a encabezar el PSC les mermaría en su lucha por seguir siendo regidores.

La renuncia de Navarro ha dejado al secretario de Acción Política, Antonio Balmón, como timonel del partido hasta el consejo nacional. Queda por ver ahora si Balmón, alcalde de Cornellà de Llobregat (Barcelona) da el siguiente paso y opta a la primera secretaría, lo que parece improbable.

En todas las quinielas figura como aspirante de consenso la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), Núria Parlon, también diputada en el Parlament, quien de momento guarda silencio. También el histórico dirigente Miquel Iceta aparece como una solución de urgencia si es imposible hallar un candidato renovador. Otros potenciales candidatos anunciaron ayer que no darán la batalla. Es el caso de tres dirigentes en auge en el partido, como el cabeza de lista del PSC a la alcaldía de Barcelona, Jaume Collboni; el alcalde de Granollers (Barcelona), Josep Mayoral, o la edil de la también localidad barcelonesa de L’Hospitalet Núria Marín. El leridano Àngel Ros, del sector crítico, ha renunciado igualmente a la batalla.

Los sectores contrarios a la dirección estarán representados muy probablemente por el diputado Joan Ignasi Elena, cabeza visible de la corriente crítica Avancem. Elena ya obtuvo el 25% de los votos de los delegados en diciembre de 2011, cuando fue elegido Navarro, pero ahora votarán todos los militantes. Y el escogido deberá presentar un programa político mínimo para que la militancia conozca su proyecto de cara a los complicados tiempos que se avecinan, con la consulta y las municipales.

El próximo 13 de julio los militantes socialistas catalanes podrán designar al nuevo líder del partido

El aparato descarta que se pueda producir un giro político y un acercamiento al bloque soberanista de Cataluña en el congreso extraordinario. El deseo de la dirección es que el cónclave sirva únicamente para elegir a una nueva dirección, sin entrar en el debate de la estrategia que se debe seguir ni la aprobación de diversas resoluciones, como ocurre en un congreso ordinario. Este deseo choca frontalmente con lo que reclaman los críticos, que abogan por una refundación del partido capaz de aglutinar a todas las familias socialistas tras la renuncia del primer secretario. “Que nadie piense que Pere Navarro le ha dejado el camino libre”, se insiste desde la dirección.

La dirección del PSC que salga elegido en junio tendrá un mandato corto, pues es probable que en el plazo de un año, después de las municipales, se celebre el congreso ordinario que toca en 2015 y que no se anula por la celebración de un cónclave extraordinario.

Al margen de la cita de julio, los críticos mantienen su hoja de ruta y el próximo 4 de julio celebrarán su segunda asamblea “para la reconstrucción del espacio socialista y la constitución de un movimiento político con esta finalidad”. Es decir, con la intención de dar el primer paso para escindirse del PSC. La gestión del congreso que haga la dirección actual puede suponer la puntilla definitiva para que se decidan a romper ya con las siglas.

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