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El bipartidismo salta por los aires

El PSOE se hunde más de lo que ya estaba, con menos del 19% de papeletas. Cuatro puntos menos que Ferraz

Las elecciones europeas dejan a PP y PSOE convalecientes y con una cita obligada con el diván tras el mayor desplome conocido del bipartidismo. Esta vez, sin embargo, los dos partidos mayoritarios no sumaron entre ambos siquiera el 50% de los votos, frente al auge —e igualdad absoluta hasta llegar al empate técnico, con unos apoyos de entre el 10,5 y el 11,3%— de unos minoritarios encabezados por el sorprendente Podemos, un movimiento fruto del hartazgo con el sistema que de la nada se aupó como la tercera formación de la región y cuarta del país. La irrupción del partido de Pablo Iglesias, una escisión de IU —que pese a la competencia mejora, por más que anoche la sensación fuera de profunda amargura por la fuga de votos de su electorado a Podemos—, y la consolidación de UPyD dieron al traste con la máxima de los gurús de Génova y Ferraz: “Las europeas se ganan movilizando al electorado propio; las autonómicas se ganan captando el voto del centro”. Anoche, PP y PSOE ni siquiera cumplieron en casa. La abstención, por encima del 51%, es otro síntoma del descontento con la jerarquía política tradicional.

La caída de 20 puntos del PP deja a Génova muy lejos de la horquilla del 48,5-51% que venía cosechando en su principal caladero de votos en las últimas cuatro elecciones celebradas desde 2009. Aun así, responsables del PP destacaban los cuatro puntos obtenidos sobre el resultado de Miguel Arias Cañete en el conjunto del Estado. Un consuelo que no justifica el descalabro popular en su principal feudo, en relativa calma tras dos años turbulentos. No hay que olvidar que Ignacio González, presidente madrileño desde septiembre de 2012, se estrenó con un recorte de 2.700 millones de euros y ha protagonizado traspiés sonados como el fiasco de Eurovegas o la renuncia a la privatización de la gestión de seis hospitales. Un fracaso que, sin embargo, el PSOE no ha aprovechado todo lo que podría haber hecho. Más bien lo contrario.

Mientras González se agarraba al tirón de la marca PP en Madrid, los socialistas se hundieron más de lo que ya estaban, con menos del 19% de papeletas. Cuatro puntos menos que Ferraz. Un dato que confirma las últimas encuestas de Metroscopia para EL PAÍS, que otorgan al secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, un baremo en torno al 20% de apoyos. Al revés que al PP de Madrid, a la Ejecutiva tomasista no le quedó anoche el consuelo de mejorar los datos de Elena Valenciano. Es más, los empeoró, lo que incrementa a su vez el interés en el proceso de primarias paralizado hace unos meses.

 

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