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La ‘Gràcia’ de Carla Carbonell

Una doctora en Física es la primera mujer que preside la Fundación Festa Major del barrio

“Tenemos que depender menos de las subvenciones”, asegura

Carla Carbonell, en la plaza de la vila de Gràcia
Carla Carbonell, en la plaza de la vila de Gràcia

Esta tarde, Carla Carbonell (Barcelona, 1983) desvelará el cartel de su primera fiesta de Gràcia como líder de la Fundación que organiza los festejos. Esta doctora en Física, “gracienca de tota la vida” e independentista releva a Ricard Estruch, que ocupó el cargo durante siete años. “Tenemos que depender menos de las subvenciones, que no creo que vuelvan a aumentar. No puede ser que haya residencias que no cobran y nosotros sí. Tenemos que buscar más patrocinios sin poner en riesgo los valores que defendemos. Somos una gran muestra de creatividad e innovación. ¿Por qué no soñar con una esponsorización de Apple?”, explica.

La participación activa de Carbonell en la fiesta popular se remonta a 2007, cuando colaboraba en la calle de Mozart, cosa que hizo hasta 2010. Al año siguiente, con unos amigos, convirtió los árboles de la calle de Joan Blanques del Baix del Tot en una recreación de El Libro de la Selva, logrando que la calle se sumara a la fiesta. De las manos de la nueva presidenta, experta en magnetismo y superconductividad, salió Kaa, la serpiente de la historia.

Lograr que una calle tome la iniciativa de decorarse no es fácil. “El protocolo establece convocar a los vecinos, recoger firmas tanto a favor como en contra. Y después lograr que la gente se vincule. Tuvimos suerte”, recuerda. Y con orgullo añade que en la junta de su calle hay tres generaciones y una gran diversidad: un alemán, un austríaco, un húngaro... Un rasgo que Carbonell considera clave para que la fiesta funcione. Esa experiencia de comenzar desde cero moldea la propuesta de fiesta que la llevó a la presidencia y su opinión sobre la organización. “Una calle puede cerrar básicamente por dos motivos, el económico y el generacional. El resurgir de algunas vías tradicionales como Providencia se debe a que un grupo joven entra. Lo básico es la apertura. Hay calles que son muy familiares, cerradas, que dan respeto. Para entrar en ellas necesitas mucho morro. Si solo ofreces havaneras o juegos de mesa por la tarde, no atraes a nueva gente. Eso no supone que siempre haya que montar fiesta nocturna, pero cuantas más actividades haya, mejor se financiará la calle”, apunta.

Carbonell utiliza términos científicos para explicar el programa que la llevó a ser presidenta. Inicialmente había dos candidaturas, pero la otra se retiró. “Trabajaré fundamentalmente por la cohesión interna y el equilibro externo”, explica. “Hay la sensación de que la Fundación Festa Major es una cosa y las 19 calles son otra. Cada calle es una isla. Creo que hay que mejorar la comunicación, aprender de los problemas de los otros”, asegura. Y también opina que la fiesta debe dar un salto cualitativo en lo digital. Su sello se verá con más claridad en 2015. “También tenemos que sentirnos seguros contra algunos ataques. Si un vecino no quiere que pasemos un cable por su balcón, toda la decoración puede quedar en peligro. Hay que dejar claros los mecanismos de mediación y de protección de la fiesta, que es Patrimonio cultural”, agrega.

Del cartel de este año solo adelanta que “no causará la polémica” del año pasado, que mostraba unas tijeras bailando, evocando los recortes. “El que dice que la fiesta no hace política es un hipócrita, lo que no podemos es hacer partidismo”, dice. Y adelanta que la ANC ya ha pedido tener una presencia importante. “Me he comprometido a que no tomaré ninguna decisión unilateral. La última palabra será del patronato”.