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La intuición de Valverde

El entrenador del Athletic lleva a los 26 jugadores del primer equipo por si tiene que celebrar la clasificación para la Champions

Susto de Muniain al resultar lesionado durante el entrenamiento en Lezama.
Susto de Muniain al resultar lesionado durante el entrenamiento en Lezama. DIARIO AS

¿Y si Ernesto Valverde tiene una intuición? De momento, el entrenador del Athletic ha decidido incluir en la lista de convocados en el desplazamiento a Vallecas a todos los jugadores del primer equipo, aunque no estén en condiciones de jugar. Como si tratara de una decisión propia de quien no desea dejar a nadie fuera de una hipotética celebración como sería la clasificación matemática para la próxima edición de la Champions. De momento, Valverde cuida los detalles.

Una victoria este viernes (21 horas) en el campo madrileño colmaría el sueño rojiblanco en una temporada que arrancó en el entorno de San Mamés y Lezama bajo la alarga sombra de Marcelo Bielsa y con la prudencia sobrevolando los pronósticos. Tras una línea de abierta regularidad, dotada de un poderío insultante en campo propio, el partido ante el Rayo Vallecano supone aún la primera de las tres ocasiones de que dispone el Athletic hasta el final de la Liga BBVA para asegurar un premio que acaricia sobre todo desde que ganó con autoridad el pasado domingo al Sevilla, finalista ya de la Europa League.

La citación de 26 jugadores es un guiño de Valverde a su plantilla. Posiblemente el reconocimiento explícito de la perfecta sintonía entre futbolistas y entrenador dentro de un vestuario, que se echaba en falta después del estrés y las desavenencias padecidas en la recta final del turno de Bielsa. La mera presencia de un lesionado en período de recuperación como es el caso de Ruiz de Galarreta, cedido en el Mirandés, es el reflejo del mejor estado anímico deseado. Junto a él, incluso, Iñigo Pérez que ha vuelto a Lezama para recuperarse psicológicamente del mazazo que le ha supuesto su cesión traumática al Mallorca. Y, por supuesto, el capitán Gurpegi.

En el campo, les queda lo más difícil: la victoria. En el empeño cuentan con el apoyo de más de mil seguidores que han copado todas las entradas ofrecidas por el Rayo Vallecano al Athletic, en un clima de cordialidad entre los dos clubes. Además, les acompaña la racha y una creciente moral tras superar con holgura al Sevilla. Por si fuera poco, Vallecas tampoco se da mal a los rojiblancos.

El Rayo Vallecano ya está salvado, pero quiere mejorar su balance en la recta final

Valverde solo tiene que resolver la sustitución obligada de Iker Muniain, baja por sanción de un jugador al acumular amonestaciones, en una ausencia que le permitirá también recuperarse de sus problemas lumbares. De Marcos, el recurso multiusos de los dos últimos entrenador del Athletic, se perfila como sustituto más probable porque el técnico no es partidario de revoluciones cuando el engranaje funciona.

Enfrente, un Rayo salvado fiel a su estilo incluso en los momentos de zozobra. Es el premio a la convicción demostrada por Paco Jémez en su sistema, en su forma de juego. Ya lo demostró en San Mamés donde el equipo situado en la zona de colistas siguió manejando la pelota desde atrás con una goleada a sus espaldas. Se ha salvado con las botas puestas.

En este clima de relajación por el objetivo cumplido recibe al Athletic. Un estado anímico de doble filo. De un lado, proclive a no forzar la máquina cuando no hay premio de por medio; de otro, la ilusión recobrada de lucirse ante un equipo que tiene metida la cabeza en la Champions. Y Jémez, para evitar conformismos, recuerda que una victoria ante un rival poderoso siempre da prestigio. Pero Valverde, intuitivo, se lleva por si acaso a todo el equipo.