CRÍTICA | CLÁSICA
Crónica
Texto informativo con interpretación

De cine

Los intérpretes se adaptaron a la atmósfera reinante, y así el público pudo asistir a un concierto original y sugerente

En el terreno musical, la Universidad Autónoma lleva una semana “de cine”. Coincidiendo con el Día del Libro, presentó el miércoles el primer volumen de la colección Música y musicología, una serie que dará mucho que hablar. No hay más que hojear el interesantísimo Música, Ciencia y Pensamiento en España e Iberoamérica en el siglo XX, bajo la dirección de Leticia Sánchez de Andrés y Adela Presas, para comprobar la magnitud intelectual del proyecto. Ayer, en el XLI Ciclo de Grandes Autores e Intérpretes, la universidad planteó un concierto tan curioso como amable bajo la denominación Músicas de cine para soñar, un recorrido por bandas sonoras con los integrantes del cuarteto Granados, el acordeonista Jesús Mozo y la pianista Patricia Araúzo. Entre la música de Arvo Pärt para Soldados de Salamina y la de Astor Piazzolla para Martín Hache, el desfile de propuestas fue de lo más variado. Tal vez la ovación de la noche fue para el acordeonista en solitario con una obra de Wladimir Zubitsky compuesta para Frantic, pero todo el programa respiró amenidad, con esos ecos descriptivos y evocadores que la música de cine lleva dentro. También se recurrió a autores románticos como Dvorák y Schubert, este último en Barry Lyndon. De los compositores fue seguramente Piazzolla el que tuvo más pegada cinematográfica. Los intérpretes se adaptaron a la atmósfera reinante, y así el público asistente salió con la impresión de haber asistido a un concierto original y sugerente.

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