Català manipula los datos para avalar el cierre de unidades en valenciano

El PP rechaza en las Cortes la propuesta para retirar la orden del arreglo escolar

Encierros, manifestaciones y concentraciones como la de la foto en el barrio de la Malva-rosa, en Valencia, se sucedieron este jueves en torno a los colegios públicos que reclaman la continuidad de las unidades escolares que Educación prevé suprimir el año que viene, en especial las que afectan a aulas de tres años y líneas en valenciano.
Encierros, manifestaciones y concentraciones como la de la foto en el barrio de la Malva-rosa, en Valencia, se sucedieron este jueves en torno a los colegios públicos que reclaman la continuidad de las unidades escolares que Educación prevé suprimir el año que viene, en especial las que afectan a aulas de tres años y líneas en valenciano.MÒNICA TORRES

Los populares valencianos —con la consejera de Educación; María José Català, al frente— intentaron este jueves transmitir la idea de que la supresión de unidades educativas en Infantil para el próximo curso, que castiga especialmente a las líneas en valenciano, responde a una “justificación objetiva”. Y para ello no dudaron en manipular las cifras del alumnado que recibe su educación en valenciano en Infantil y en Primaria.

“Hay un descenso de la población escolar de tres años, que se suma a la población extranjera que hemos perdido y es evidente”, prosiguió la consejera de Educación, “que, como hay más líneas en valenciano que en castellano, de forma proporcional, hay un cierre de líneas en valenciano”. Fue el mismo discurso que esgrimió la portavoz popular Maira Barrieras para rechazar una iniciativa de Compromís en las Cortes Valencianas que solicitaba la retirada del denominado “arreglo escolar” del próximo curso e instaba a la consejería a reabrir las negociaciones con la comunidad educativa.

Para justificar su argumento, los populares excluyeron del cálculo a los alumnos que estudian en centros concertados sostenidos con fondos públicos. De los 448.125 alumnos que cursaban Infantil y Primaria en el sistema público y concertado en 2012-13, 168.000 estaban matriculados en valenciano. Pero apenas 12.000 de los 127.000 alumnos de la concertada lo hacían en su lengua vernácula. Es decir, apenas un tercio de los estudiantes de Infantil y Primaría lo hacen en valenciano.

Educación excluye las cifras de la concertada para justificar el arreglo

Pese a ello, el arreglo escolar prevé suprimir 145 unidades de infantil el próximo curso, de las que más de 60 son de líneas en valenciano, como lo son numerosas unidades de Primaria eliminadas. La decisión ha provocado notable malestar en la comunidad educativa, que ayer protagonizó encierros en distintos centros, y que la consejera de Educación descalificó: “No son la forma más adecuada para conseguir algo que se puede lograr por otra vía”. Y sentenció: “Las infraestructuras educativas son instalaciones destinadas al rendimiento e itinerario académico de los estudiantes, no un lugar para protestas”.

Sin embargo, por la mañana, los populares dejaron claro en las Cortes que no piensan cambiar un arreglo escolar de la red pública que favorece, de manera indirecta, a la concertada.

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“Salimos con la cara bien alta a defender las políticas de Fabra y el PP y no se nos cae la cara de vergüenza como ha dicho la oposición”, afirmó Barrieras, que añadió: “Puede que [el arreglo escolar] no sea 100% perfecto para todos los municipios, pero solo hay un 7% que han presentado alegaciones que no están solventados”. Barrieras evitó especificar el porcentaje que representa el alumnado de estos municipios.

La oposición pierde la oportunidad de ganar una votación al PP en Cortes

El parlamentario de Compromís Josep María Pañella dijo que, en total, 72 líneas de Infantil y Primaria en valenciano se suprimirán y otros 83 centros con doble línea tendrán que decidir que unidad pierden. La socialista Pilar Sarrión enmendó la iniciativa de Compromís para pedir al Consell que no ceda solares para la construcción de centros de iniciativa social mientras se cierran unidades y que el descenso de la natalidad se utilice para reducir la ratio y no suprimir líneas. “Nadie cree que se pueda mejorar el rendimiento escolar aumentando el número de alumnos por aula, reduciendo el número de docentes y eliminando unidades”, dijo.

La portavoz popular negó todos los argumentos de la oposición y enfatizó que el próximo curso habrá 121 unidades educativas más. Una situación que se produce por la llegada a Primaria de promociones más numerosas de Infantil y por la habilitación provisional de nuevas unidades por necesidades puntuales. Marga Sanz, de Esquerra Unida, manifestó que el arreglo escolar “mete al sistema educativo valenciano en un pozo sin fondo porque después de incrementar la ratio en las aulas y el distrito único, el sistema público deja de ser la espina dorsal de la educación valenciana”.

La izquierda perdió, sin embargo, la oportunidad de ganar una votación importante y provocar una avería en el PP, que rechazó la iniciativa por 43 votos (son 54 diputados) frente a 39 (la oposición suma 44). El resultado evidenció que si el Gobierno no anda muy fino, la oposición tampoco.

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