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crítica teatro

Cuando Adán Goldman hipotecó el paraíso

Sergi López se multiplica prodigiosamente en ‘Non solum’, unipersonal sobre la identidad

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El actor Sergi López en 'Non solum'.

“Somos más de cuatro”. –¿Más de diez? “Bastantes más de cien”. –Pero, ¿cuántos? “Nunca nos hemos contado: somos multitud”. –Y, ¿dónde están los demás? “Están al caer”. Non solum es un extraordinario espectáculo unipersonal en el que Jorge Picó y Sergi López, sus autores, reflexionan sobre la identidad y la alteridad, con agudo sentido del humor. Robinson en el escenario vacío, López representa a multitud de personajes que, convocados por un tuitero demiurgo, van congregándose en un no lugar hasta desbordar sus límites, para descubrir que todos ellos son gotas de la misma nube, pero que todos tienen alguna singularidad. La de Sergi López consiste en que él solito encarna, con precisión gestual extraordinaria, a un amante extraviado, un fontanero desnudo, un empleado del catastro, a 76 tipos llegados en autobús y a la humanidad entera que, congregada en un sitio nada paradisíaco, toma conciencia de su número, de su poder y de la fugacidad de su paso por la Tierra.

NON SOLUM

Autores: Jorge Picó y Sergi López. Intérprete: Sergi López. Luz: Lionel Spycher. Teatro del Barrio: Hasta el 30 de marzo.

En el segundo acto (din don), vuelve a sonar el timbre de la puerta y a recomenzar el ciclo de la vida desde cero: recién llegado al paraíso terrenal, el hombre se descubre a sí mismo y a la mujer, prueba a ver que pueden hacer juntos y nos describe el ritual de cortejo y los detalles del acto sexual con analogías y metáforas, como lo haría un extraterrestre que, carente de órganos semejantes a los nuestros, tuviera que dar cuenta de nuestras intimidades a sus colegas del planeta Ummo. Sergi López representa aquí admirablemente al hombre y a la mujer primigenios, enredados en posiciones acrobáticas, pero se atreve también a, en un chasquido, encarnar con todo su ser a una de las vías de acceso de su compañera invisible, que al principio se le resiste al grito de: "No pasará".

La pareja y el mundo armonizados por fin, Non solum vuelve en el tercer acto sobre el tema del primero, con oportuna circularidad. Ni soliloquio ni pantomima, esta función, que viene representándose desde 2005, concierta la palabra con el gesto de un modo que ya quisieran los cien mil monologuistas de San Luis. En Barcelona, se estrenó en el Nacional, en París, en el Rond Point; aquí, en el pequeño y grato Teatro del Barrio, al que otros mayores no igualan en criterio.

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