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El plan del Júcar se aprueba con el malestar de los regantes de La Ribera

A última hora se incluyeron en un protocolo aspectos del trasvase al Vinalopó

El ministro Miguel Arias Cañete y el consejero José Ciscar, tras la firma del protocolo sobre actuaciones en el Júcar.
El ministro Miguel Arias Cañete y el consejero José Ciscar, tras la firma del protocolo sobre actuaciones en el Júcar.

El nuevo plan hidrológico del Júcar nace con polémica y el “profundo malestar” de los regantes de La Ribera. El Consejo Nacional del Agua dio este miércoles el visto bueno al documento de gestión del agua en la cuenca del Júcar, que abarca principalmente a la Comunidad Valenciana y parte de Castilla-La Mancha, con 66 votos a favor, siete en contra y 11 abstenciones. Entre estas últimas, la del representante de los regantes de ambas autonomías en el organismo, el presidente de la Unidad Sindical de Usuarios del Júcar (USUJ), José Manuel García de la Cuadra, que con su voto reflejó el enfado por cambios de última hora que afectan al trasvase al Vinalopó.

Minutos antes de la reunión del Consejo Nacional de Agua, el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, firmó con los consejeros de Fomento de Castilla-La Mancha, Marta García de la Calzada, y de Agricultura valenciano, José Ciscar, un protocolo de modernización de los regadíos históricos valencianos con una inversión total de 50 millones de euros y obras por otros 40,3 en la Mancha Oriental. El protocolo respondía al acuerdo alcanzado con los regantes del Júcar para desbloquear la aprobación del plan hidrológico, pero la firma incluyó a última hora un documento con referencias al trasvase al Vinalopó que “no se han negociado”, destacó el secretario general de USUJ, Juan Valero de Palma.

Los regantes alicantinos, con el apoyo de la Generalitat, pretenden una segunda toma de agua en el trasvase, previsto ahora para transferir el agua solo desde el Azud de la Marquesa, cerca de la desembocadura del Júcar en Cullera. A esta reclamación se oponen desde siempre los regantes de La Ribera, que cederán el agua a Alicante y no están dispuestos a otra toma que pueda afectar a sus recursos.

Para contentar al Vinalopó, el borrador del nuevo plan hidrológico incluyó la opción de que parte del agua del trasvase provenga de afluentes del Júcar, lo que abre la puerta a una segunda toma de agua. El malestar por este cambio se acrecentó hace dos días, cuando llegó a los regantes del Júcar que el protocolo de actuaciones firmado este miércoles incluiría aspectos relacionados con el trasvase. Así se lo avanzó el ministerio. La Generalitat, en cambio, no se puso en contacto con los usuarios del Júcar, resaltó Valero de Palma. “Ha sido un error impresentable. O se cuenta con el consenso de los regantes del Júcar o cualquier modificación está condenada al fracaso”, resaltó el secretario general de USUJ antes de subrayar el “profundo malestar” de La Ribera por haber sido “excluida de esta negociación”.

La Generalitat señaló en una nota que el protocolo da “una solución definitiva a la conducción Júcar-Vinalopó”, que pasa, “entre otras cosas”, por la recepción del agua desde la toma del Azud de la Marquesa, pero la forma en que se ha introducido el trasvase en el acuerdo ha provocado el enfado de los regantes del Júcar.

El conflicto arroja más sombras sobre un plan de cuenca que sale adelante con cuatro años de retraso y con la oposición de los ecologistas, que consideran que mantiene la fuerte presión sobre el Júcar y no toma medidas contra la sobreexplotación de los recursos.