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La oposición rechaza la ordenanza que “privatiza y restringe” la calle

Critican que el PP priorice las terrazas sobre la movilidad de los peatones

Los tres grupos de la oposición en el Ayuntamiento de Valencia (PSPV, Compromís y EU) alegarán —con un centenar de enmiendas— la ordenanza de vía pública que el Gobierno local aprobó hace unos días. “Privatiza el espacio público y restringe el ejercicio de derechos fundamentales y el espacio peatonal”, resumió ayer el portavoz socialista en la capital, Joan Calabuig. Los socialistas han presentado 21 alegaciones para que el espacio mínimo peatonal no sea inferior a los 1,80 metros —la ordenanza prevé de 1,20 a 1,50 metros— en las aceras donde se instalen terrazas. “Son los mínimos recogidos en la orden de accesibilidad”, precisó el portavoz.

Calabuig puso el ejemplo de otras ciudades españolas: En Sevilla se exige una banda libre para el paso de peatones de entre el 50 y el 60% de la superficie total. En Madrid o Málaga, las mesas y sillas de la hostelería no pueden ocupar más del 50% de la acera, con un pasillo peatonal mínimo de 2,50 metros, explicaron los socialistas. “No estamos en contra de que se puedan ocupar aceras de menos de tres metros, pero garantizando esos 1,80 metros”, apuntó Calabuig.

En la ordenanza de Valencia no se regula una distancia mínima entre terrazas, que en Madrid se establece en 1,50 metros. En Valencia, la única cortapisa es que “no impida el tránsito”.

La proliferación de terrazas en Valencia no ha cesado desde el año 2010. El Consistorio ingresa cada año más tasas por este concepto pero la saturación de mesas y sillas en algunos barrios ha provocado un sinfín de protestas vecinales.

Los socialistas rechazan, y en eso coinciden con el resto de grupos, el artículo 159 de la ordenanza, que sólo permite a los partidos políticos distribuir publicidad en periodo electoral. El resto del tiempo lo prohíbe. Quieren suprimir la polémica disposición adicional tercera, que reserva las céntricas plazas del Ayuntamiento y de la Virgen para actos del Consistorio o entidades que colaboren con él. Ambos espacios son epicentro de la mayoría de actos reivindicativos de la ciudadanía.

Compromís, con más de 50 alegaciones, criticó por boca de su portavoz, Joan Ribó, el espíritu excesivamente reglamentista de la norma: “Esta ordenanza tiene 100 artículos más que la Constitución Española y la oposición sólo hemos dispuesto de 20 días para enmendarla”. Ribó arrmetió contra el intento del PP de “regular todos los aspectos de la vida de la ciudad”.

La concejal Pilar Soriano, de Compromís, ha pedido que las fiestas singulares de barrios y pedanías tengan el mismo rango que las fiestas patronales o locales. El Consistorio no ha autorizado en más de una ocasión celebraciones organizadas por asociaciones vecinales. “Estas fiestas, muchas veces centenarias, son una expresión social y cultural propia”, defendió la edil. Su compañera de grupo Consol Castillo ha solicitado además que las actuaciones culturales y artísticas callejeras puedan realizarse sin tantas limitaciones. “Si prospera esta norma, sería imposible escuchar un trío de cuerda en Praga o contemplar a los pintores de Montmatre en París”, dijo.

La oposición criticó al unísono el déficit de participación ciudadana que arrastra la redacción de la ordenanza. “El texto se ha elaborado sin conocimiento ni participación de la oposición”, denunció la concejal de EU Rosa Albert. “No entendemos cómo no ha habido una participación más activa de las entidades vecinales y ciudadanas cuando les afecta tanto”.

Según la edil, el PP ha elaborado una ordenanza “que hace imposible desarrollar actividades que se realizaban hasta ahora y no requerían de comunicación ni autorización municipal alguna”. Ayer acabó el plazo para las alegaciones de los grupos políticos y ahora se abre el periodo para que los ciudadanos propongan.

Todo lo que tiene la calle por escenario estará sujeto a la nueva ordenanza de vía pública que aprobó hace tres semanas el Gobierno de Rita Barberá. La norma actualiza una directiva con 25 años de antigüedad y regula cuestiones de lo más variopinto: instalación de terrazas y carpas, horario de las verbenas, regulación de los artistas callejeros o la filmación de películas y anuncios publicitarios. También cocinar en la vía pública, repartir publicidad o la decoración navideña.

Según el concejal delegado de Coordinación Jurídica, Félix Crespo, la futura ordenanza conserva lo que ha funcionado de la norma vigente y corrige los desajustes detectados en los últimos tiempos.