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Mas garantiza que el 9 de noviembre habrá consulta soberanista

El presidente está decidido a firmar el decreto para convocar el referéndum soberanista

La Asamblea Nacional Catalana prepara movilizaciones para lograr la independencia en 2015

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, volvió este jueves a comprometerse con la consulta soberanista del próximo 9 de noviembre asegurando que “sacará las urnas” a la calle para que los catalanes voten sobre la independencia, aunque no lo permite la legislación vigente y el Congreso negará su autorización para ceder a Cataluña esa competencia.

Mas reiteró que convocará la consulta ciudadana y, en sede parlamentaria, afeó a la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, ya dé por hecho que la ley catalana de consultas, sobre la que la Generalitat quiere apoyar legalmente la consulta, será tumbada por el Tribunal Constitucional.

Ante las invectivas de Sánchez Camacho durante la sesión de control al Gobierno celebrada este jueves en el Parlament, Mas fue tajante: “Efectivamente, convocaré la consulta, y si es de acuerdo con la ley catalana y se trata de consultar, ¿cómo quiere usted que no pongamos las urnas? No sé cómo se hace una consulta popular si no se ponen las urnas, pero si tiene una idea más genial seguro que nos convencerá”, espetó a la líder del PP.

Pese a la insistencia con la consulta, el Gobierno de Artur Mas y Convergència i Unió, tienen asumido que es casi imposible que ésta se llegue a celebrar por la oposición del Gobierno de Mariano Rajoy y del PSOE, y todos ven las elecciones anticipadas como la única salida a medio plazo ante ese bloqueo.

Sin embargo, Mas está decidido a, como mínimo, firmar el decreto de convocatoria de la consulta. Si después no puede celebrarse, los nacionalistas intentarán que todo el malestar social de los sectores soberanistas se focalice contra el Gobierno central del Partido Popular.

En esta estrategia tiene mucho que decir la Asamblea Nacional Catalana, la entidad privada que organizó la masiva manifestación independentista el pasado 11 de septiembre. La entidad, que tiene excelentes relaciones con Convergència y Esquerra Republicana, está ultimando un nuevo programa de presión en la calle con un objetivo muy claro: que Cataluña proclame su independencia a más tardar el 23 de abril de 2015.

Así figura al menos en un documento que la entidad prevé aprobar el próximo 4 de abril. En cuanto a la Diada del 11 de septiembre de este año, la Asamblea Nacional Catalana pide consagrarla para que se recuerde como la fecha “que hizo posible la celebración de una consulta”, por lo que debe haber movilizaciones con una repercusión internacional superior a la del año pasado.

Al tiempo que se producía este debate en el Parlamento catalán, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, advertía en la Casa Asia de Barcelona de los riesgos de una Cataluña independiente y de su inviabilidad jurídica y económica. En este sentido, el ministro no pudo evitar la comparación con Crimea y dijo que el referéndum de este domingo 16 no ha sido reconocido por la Unión Europea por ser contrario a la Constitución. Margallo reclamó un “alto el fuego verbal” y pidió sustituir el “rosario de improperios” por “razonamientos apoyados en datos”. Por eso se mostró dispuesto a explicar en el Congreso de los Diputados las consecuencias de una Cataluña independiente y dijo que el director general de relaciones económicas internacionales también haría lo mismo en el Parlamento catalán. El ministro de Exteriores explicó ayer que había telefoneado al portavoz de la Generalitat, Francesc Homs, para ofrecerle la celebración de una reunión y que la respuesta de este fue desearle una feliz estancia en Barcelona.