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Rosario Porto acusa a su psiquiatra de describirla como una psicópata

El médico se sienta ante el juez por revelación de secretos

Narciso Carrero llegando al juzgado
Narciso Carrero llegando al juzgado EFE

“Padecía más una psicosis que una depresión”. “Yo recomendé que no le dieran el alta”. “Cuando se fue, anoté en su historia clínica que veía algo extraño en ella”. Fue con frases como estas con las que el psiquiatra Narciso Carrero Fernández, que atendió en su sanatorio a Rosario Porto en 2009, se hizo un hueco en la amplísima cobertura que los medios informativos han dado al caso. Las repetidas intervenciones del médico para destapar datos de su historial y opinar sobre su personalidad llevaron a la mujer acusada de matar, el pasado 21 de septiembre, a su hija Asunta a presentar una querella contra él por revelación de secreto profesional. Carrero, exdirector del sanatorio La Robleda de Santiago, con el que dejó de tener vinculación médica en 2010, se sentó ante el juez para dar cuenta de su insólito comportamiento.

El psiquiatra, que llegó a calificar en un programa de televisión de “frialdad enfermiza” la actitud de su expaciente tras la muerte de la cría de 12 años, alegó que se sintió “presionado por los medios”, según declaraciones del abogado de Rosario Porto recogidas por Europa Press. En virtud del testimonio del letrado José Luis Gutiérrez Aranguren, Carrero relató ante el magistrado José Antonio Vázquez Taín sus desdichas económicas, provocadas, afirmó, porque un socio le jugó “una mala pasada” y lo dejó “en la ruina”. Fuentes cercanas a la investigación afirman que el médico negó haber cobrado dinero por sus intervenciones públicas.

El psiquiatra reconoció en su comparecencia que departió en los medios informativos sobre la salud mental de Porto a pesar de que “conocía sus obligaciones y el código deontológico de los profesionales de la medicina” que impiden revelar datos de los pacientes, señaló Gutiérrez Aranguren. El responsable de la defensa de la imputada por la muerte de Asunta incide en que las declaraciones del psiquiatra han perjudicado a su clienta al “redondear” un “perfil de psicópata absolutamente injustificado”.

Aranguren está convencido de que estas afirmaciones “puestas en boca de una persona que se supone experta en psiquiatría” han sembrado en la ciudadanía “una peor opinión” de la acusada, cuyo futuro judicial pende, además, del dictamen de un jurado popular. Sobre el psiquiatra Narciso Carrero planea también el castigo de sus propios compañeros. El Colegio Oficial de Médicos de A Coruña le abrió el pasado diciembre un expediente disciplinario basándose en dos artículos de los estatutos colegiales que prevén sanciones disciplinarias por “la infracción del secreto profesional, por culpa o negligencia, con perjuicio para terceros” y por la “violación dolosa del secreto profesional”.

El abogado de Rosario Porto subrayó que el comportamiento del psiquiatra hacia su clienta no tiene “ninguna justificación” y aseguró que le ofreció sin éxito a Carrero “la oportunidad de rectificar”. “Le llamé a una conciliación a la que no acudió”, relató el letrado. El Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) ha concluido ya el examen psiquiátrico y psicológico al que fue sometida Rosario Porto, imputada junto a su exmarido Alfonso Basterra por el asesinato de su hija Asunta. El cadáver de la menor fue hallado en una pista forestal de los alrededores de Santiago unas horas después de que sus padres denunciasen su desaparición. El juez instructor del caso sostiene que los dos progenitores urdieron un plan durante meses para acabar con la vida de la niña, en cuyo cuerpo fue detectada una dosis letal de ansiolíticos (lorazepam).

 

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