Más de 5.000 personas dicen ‘no’ a los sondeos en el Mediterráneo

Los pescadores reúnen en la protesta de Castellón contra las prospecciones petrolíferas a políticos, ecologistas y vecinos

La manifestación contra las prospecciones petrolíferas recorre las calles de Castellón.
La manifestación contra las prospecciones petrolíferas recorre las calles de Castellón.Ángel Sánchez

La de este sábado fue la primera, pero no la última, muestra de fuerza del movimiento nacido recientemente contra las prospecciones petrolíferas que la empresa Cairn Energy quiere realizar en el Golfo de Valencia y en el entorno de las Columbretes. Más de 5.000 personas (5.150 contó la policía) se manifestaron en Castellón en la marcha organizada por los pescadores valencianos y apoyada por ayuntamientos costeros, partidos políticos, sindicatos, ecologistas, empresarios y colectivos vecinales. Cuajó el ‘no’ unitario contra un proyecto del que temen que sea el fin de la pesca, implique un daño al turismo y destruya la biodiversidad marina, además de poner en riesgo la reserva de las Islas Columbretes, uno de los símbolos escogidos por el movimiento para luchar contra la búsqueda del oro negro. Pero también hubo quien criticó duramente las ausencias. Entre ellas, las del presidente valenciano, Alberto Fabra.

El parque Ribalta fue el punto de encuentro donde confluyeron todos los colectivos para pedir la paralización de las prospecciones petrolíferas y de los sondeos acústicos (emisiones cada diez segundos de hasta 256 decibelios bajo el mar) que Cairn Energy quiere realizar a finales de año para determinar con más detalle la existencia de petróleo en el subsuelo marino. “Es un estruendo por el que reventarán los peces y supondrá nuestra ruina y la de nuestras familias, vamos a defender nuestro futuro”, dijo Ignacio Llorca, presidente de las cofradías de Alicante, instantes antes de iniciar la marcha.

Llorca no fue crítico con las ausencias del gobierno valenciano. “La Generalitat está con nosotros”, aseguró. De la misma forma se pronunció el presidente de los pescadores castellonenses, Miguel Castell. Pero en la manifestación se oyeron y vieron lemas contra el presidente valenciano. Incluso al término de la protesta se gritó su dimisión con la presencia de concejales y alcaldes del PP.

Domingo Ciurana, patrón mayor de Gandía, fue de los más críticos: “Aquí tendría que haber más políticos, pero de arriba, porque los ayuntamientos están con nosotros”. “El presidente valenciano nació en Castellón y él tenía que estar aquí llevando el timón”, criticó. Miguel, un vecino de Castellón, acudió con una gran pancarta en la que se leía: Fabra no defen el seu poble. “Como castellonense tenía que estar aquí, ¿por qué no nos defiende?”, reivindicó.

Las ausencias del gobierno valenciano se hicieron más notables cuando horas después, en las protestas convocadas en Baleares, aparecieron el presidente José Ramón Bauzà (PP) y dos de sus consejeros para exigir al gobierno de Rajoy que paralice el proyecto.

En Castellón, representantes populares que acudieron a la cita restaron importancia y apelaron al trabajo que ha realizado la Generalitat presentando alegaciones (justo ayer finalizaba el plazo para alegar contra la campaña sísmica previa a las prospecciones). Entre ellos, la teniente de alcalde del Grau de Castellón, Marta Gallén, quien quiso acallar las críticas. “No hay colores políticos, no echo en falta a nadie porque la Generalitat ha cumplido en todo lo que se ha tenido que hacer a nivel de recursos”, dijo. También apoyaron la protesta los representantes de la oposición en el ayuntamiento de Castellón, el PSPV-PSOE, Compromís y Esquerra Unida. El alcalde de Peñíscola y diputado provincial de turismo, Andrés Martínez, recordó que fue el gobierno de Zapatero el que dio los permisos de investigación a la empresa. “Entonces y hoy estamos en contra”, apuntó.

El rector de la Universidad Jaume I, Vicent Climent, cerró el acto con la lectura del manifiesto y un pronóstico: “Las extracciones de petróleo acabarán en veinte o treinta años y se marcharán dejándonos un mar devastado y un turismo arruinado”. “Esto es el principio, hoy ha sido en Castellón pero mañana puede ser en Valencia: Parados no nos vamos a quedar”, anunció el presidente de las cofradías de Castellón, Miguel Castell.

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