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La juez aprecia que el jefe de policía de Coslada cometió seis delitos

El 'caso Coslada', el mayor caso de corrupción en la Policía, se cierra con 12 imputados tras más de cinco años de instrucción

El exjefe de la policía local de Coslada, Ginés Jiménez. Ampliar foto
El exjefe de la policía local de Coslada, Ginés Jiménez.

La instrucción por el mayor caso de corrupción en un cuerpo de policía, el llamado Caso Bloque por la Policía Local de Coslada (Madrid) llega a su recta final. La titular del Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid, María Teresa Abad Arranz, ha firmado un auto en el que aclara quiénes son los imputados por este procedimiento y solicitará a las partes que decidan si se abre juicio oral. La magistrada aprecia que el principal acusado, el jefe de de la Policía, Ginés Jiménez Buendía, ha podido cometer al menos cinco delitos entre los que se encuentran los de extorsión, cohecho, tenencia ilícita de armas, blanqueo de capitales y amenazas condicionales.

En la causa también se encuentra la esposa de Ginés Jiménez, María del Carmen Pérez Martínez y el hijo de ambos Ginés Jiménez Pérez, en los que también aprecian los delitos de blanqueo de capital. El llamado número dos del jefe policial, Carlos Martínez Gil, se puede enfrentar a responsabilidades por los delitos de omisión del deber de perseguir delitos y contra la administración de justicia, además de cohecho impropio. A este último también se enfrentan otros seis agentes de la Policía Local de Coslada. Tres rumanos, Catalin Avramescu, Francisc Giurka y Ionut Giurka, están acusados de delitos relativos a la prostitución.

Por el contrario, ha quedada archivada por falta de pruebas las imputaciones dirigidas contra 19 agentes que estaban acusados de asociación ilícita, fraude, agresión, relaciones sexuales con prostitutas, consumo de estupefacientes y cohecho, entre otros.

La instrucción del llamado Caso Coslada comenzó a raíz de la denuncia presentada por varias prostitutas en la comisaría de San Blas-Vicálvaro de que varios policías vestidos de uniforme y con coches oficiales acudían al polígono industrial mantenían relaciones sexuales con ellas sin pagarlas. También ha quedado acreditado, según la magistrada, Ginés Jiménez atemorizó a los dueños de al menos diez establecimientos (nueve en Coslada y uno en la capital), a los que no pagaba sus comidas y cenas y a los que obligaba a patrocinar el equipo en el que jugaba su hijo. También pedía dinero para una revista policial inexistente. Los hosteleros accedían “ante el temor de posibles represalias”. En una ocasión incluso colocó una pistola en la sien de una mujer mientras le decía que si no dejaba el bar, la mataría, según consta en el escrito judicial.

El registro de la vivienda de Jiménez arrojó que poseía seis armas cortas (cuatro pistolas y dos revólveres) sin la correspondiente autorización administrativa de la Guardia Civil, además de una escopeta y de 15 armas blancas, entre navajas, cuchillos y un bastón de estoque.

La investigación policial también reveló que el patrimonio del jefe de policía era mucho más alto de lo que le permitían sus ingresos en el Ayuntamiento de Coslada y máxime cuando su esposa no trabajaba. En una de sus cuentas, recibió 38 ingresos realizados de manera anónima por un montante de 56.210 euros, según el auto.

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