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Xicu Masó afirma que Pinter puede ser divertido

El director monta 'L'encarregat’ en el Teatre Lliure

Una escena de 'L'encarregat'.
Una escena de 'L'encarregat'.

Pinter pude ser divertido, y su obra L'encarregat (The caretaker,1960) lo es. Bajo esta premisa el director Xicu Masó ha montado la pieza del gran dramaturgo londinense, premio Nobel de Literatura en 2005 y fallecido en 2008.

Presentado como “una comedia entre el clown y el thriller sobre la miseria y la dignidad humana”, el montaje de Masó, producido por el Teatre Lliure, se presenta en el Espai Lliure de Montjuïc desde mañana hasta el 18 de marzo.

L'encarregat ha sido traducida del inglés por Ernest Riera i Arbussà y la interpretan Carles Martínez, Albert Pérez y Marc Rodríguez. El espectáculo dura 1,35 horas sin intermedio.

La pieza arranca con un hombre, Anton, que tras una pelea en un bar acoge en su casa a un indigente, Daunis, para que pase la noche. Al día siguiente aparece el hermano de Anton, Miki, y los tres personajes comienzan a convivir. Anton propone a Daunis,el indigente, que haga de encargado del inmueble, pero Daunis para continuar protegido del mundo exterior hará tambalearse la vida en la vivienda. “Los tres personajes luchan inconsciente y subrepticiamente por el territorio y el poder”, reflexiona Masó, “nos hacen reír y nos agujerean al mismo tiempo”.

L'encarregat, destaca Masó, fue la obra que abrió las puertas del éxito a Pinter y está considerada una de sus creaciones maestras. “Es un texto que como prácticamente todos los del autor analiza el ser humano desde la observación de su comportamiento, desde las relaciones con otros seres de la misma especie”, explica el director. “Y todo eso lo hace con un humor inclasificable, casi de clown, dentro de un ambiente lleno de incerteza, cercano al thriller”.

Xicu Masó puntualiza que esa línea entre la incerteza y la comedia es la que han trabajado, procurando alejarse del realismo “para encontrar otro tipo de realismo: el que propone Pinte”. Se ha tratado de buscar otra lógica interna para cada personaje, pensando más en las notas musicales que en personas de carne y hueso —”aunque lo son y mucho”—. Masó destaca que esas notas musicales encajan en “la partitura perfecta que es L'encarregat” y que exige una gran precisión en la ejecución “para que no aparezcan disonancias y para que los personajes se exprese con todos sus matices encima del escenario”.

El montaje, recalca Xicu Masó, no se sitúa en una época concreta, puede transcurrir en los sesenta, cuando fue escrita la pieza, o en la actualidad, “porque la situación es plenamente contemporánea”. En ese sentido recuerda que los sin techo son ya ahora personajes mucho más cercanos y mucho menos extraños o estrafalarios que cuando Pinter creó su obra.