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Fitur cierra con buenas perspectivas para el mercado luso, ruso y británico

Nuevos vuelos comunicarán L'Altet con aeropuertos de Rusia y Portugal a partir de primavera

“En Fitur sobra la parafernalia, la romería de políticos y las falleras, pero hay que estar”, admite Antoni Mayor, presidente de la patronal hotelera de Benidorm (Hosbec). El debate está latente pero todavía no ha trascendido. En pleno siglo XXI, cuando la mayoría de los turistas llegan a los destinos gracias a Internet (el 70% de los holandeses que llegaron a Alicante el año pasado hicieron reservas on line) y programan sus vacaciones a su aire, ¿tiene sentido un certamen turístico en el que al final los titulares de prensa son las polémicas locales o unas azafatas que promociona una discoteca de Gandia?

La mayoría de los agentes turísticos consultados coinciden en que la crisis ha servido para redimensionar y reducir los fastos en Fitur donde hace años desfilaban, a gastos pagados, un elenco de políticos, artístas, periodistas y gente de la farándula. Pese a todo, el pabellón de la Comunidad Valenciana, que aglutina a todas las marcas, con una superficie de 1.550 metros cuadrados, 100 menos que el año pasado, ha tenido un presupuesto de 508.200 euros, (203.000 los asume directamente la Generalitat y los 304.900 restantes las distintas marcas provinciales. Además, la Agència Valenciana de Turisme paga el coste del suelo, que son 200.850 euros. La aportación del Consell asciende a 404.103 euros, un 8% menos que en 2013. Más de 700.000 euros entre todas las Administraciones, además de lo que cuesta el desplazamiento de diputados y cargos de confianza durante estos días a Madrid.

“Mientras venga la competencia debemos estar aquí, y esto funciona porque hay negocio”, admite Joaquín Albaladejo, diputado de turismo en Alicante y presidente del Patronato Costa Blanca. Para él, cada año se solapan “tres Fitur en uno”. Está la feria de los mostradores y expositores, la de los cargos públicos e invitados y luego las reuniones con los profesionales. “El tercero es el más importante, el contacto directo entre los operadores turísticos y los hoteleros, eso es clave”, admite Albaladejo, quien considera que solo por esto el esfuerzo de estar en Fitur vale la pena. El presidente de los hoteleros coincide: “Hay reuniones y acuerdos que se firman que sin venir aquí sería imposible, hay que venir”, admite Mayor quien agrega que las ferias son “para hacer negocio y no tantas fotos”.

Gema Amor, concejal de Turismo en Benidorm, estima que es “irrenunciable” venir a Fitur para poder estar con los profesionales y cerrar acuerdos concretos. “La idea es que debemos tener menos espacio pero debemos hacer más negocio”, admite Amor quien asegura que en los dos o tres días de feria se abre todo un abanico de posibilidades para firmar convenios y fidelizar a los visitantes.

De hecho, en esta edición el mercado ruso ha sido el principal objetivo. El aeropuerto de L’Altet será el mejor comunicado a partir de esta primavera con Moscú y San Petersburgo con varios vuelos semanales. Mayor anunció que dentro de unas semanas visitarán Benidorm los representantes de una de las agencias rusas más importantes para cerrar un acuerdo de colaboración, y el Patronato Costa Blanca va a realizar unas campañas específicas para captar a los turistas rusos.

El principal mercado emisor sigue siendo el británico, y el acuerdo con Jet2 permitirá al aeropuerto de Alicante amarrar un millón de turistas cada año. “Esta compañía tendrá en L’Altet la primera base fuera del Reino Unido, y eso es muy importante”, asegura Amor, que destaca que este operador ofrece paquetes conjuntos de hotel y avión.

El mercado luso también crecerá este año gracias a los nuevos vuelos previstos a Oporto y Lisboa desde Alicante, y al acuerdo con una agencia que ya trajo el año pasado 160 autobuses de turistas a Benidorm. Políticos y empresarios muestran un “moderado optimismo” tras su paso por Fitur.