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Varios testigos cuestionan la coartada del padre de la pequeña Asunta

Alfonso Basterra dijo que no salió de casa la tarde que la pequeña fue asesinada

Algunas personas aseguran que lo vieron con la niña por la calle en Santiago

El testimonio de dos testigos que dicen haber visto a Alfonso Basterra con su hija Asunta por las calles de Santiago la tarde en que la pequeña fue asesinada vino ayer a enmarañar un poco más el caso. Esta declaración se contradice con la versión del padre, acusado junto a su exesposa Rosario Porto de matar a la menor, que asegura haber estado toda la tarde solo en casa y choca con las pesquisas de los investigadores que afirman que a esas horas, a las seis de la tarde, Asunta ya había sido drogada con grandes dosis de lorazepam, lo que haría difícil que caminase normalmente.

Los dos testigos se mostraron convencidos ante el juez de haber reconocido a Asunta y a su padre, ya que una de ellos, menor de edad, estudió con la niña, informa Europa Press. En las declaraciones de ayer, Rosario Porto compareció por primera vez no solo como imputada sino también como letrada colaboradora de su propia defensa, un doble papel autorizado por el instructor José Antonio Vázquez Taín.

Por otro lado, la Audiencia Provincial de A Coruña ha decidido confirmar la prisión preventiva de Porto porque “necesariamente” la madre de Asunta “o bien participó” en la muerte de la menor “o bien tenía que haberse percatado” de que la tarde en que falleció la pequeña estaba profundamente drogada. El tribunal, que aprecia “poderosos indicios” contra la acusada, responde así al recurso de la defensa de Porto, que pedía su libertad, entre otras razones, porque cuestiona “la determinación de la hora de la muerte” que hace la autopsia, fijada entre las 16 y las 20 horas, en “un lapso de tiempo próximo a las siete de la tarde”.

La Audiencia recuerda que en ese momento Porto estaba con su hija, según declaró ella misma: “O en todo caso”, añade el auto hecho público ayer, “cuando la apelante dice que dejó a la niña en la calle República Argentina [calle de Santiago donde vivía el padre de Asunta] a las 18.45 horas, la menor tendría que estar bajo la influencia del lorazepam en cantidades tan altas que es imposible que no se hubiera percatado de su estado”. El auto de la Audiencia insiste en que la droga que se encontró en el cadáver de la niña tuvo que ser ingerida antes de las cinco de la tarde de aquel 21 de septiembre, “posiblemente a la hora de la comida”, cuando “los tres [Porto, Basterra y Asunta] estaban juntos en el domicilio paterno”. Las horas de ingesta del lorazepam y de fallecimiento han sido establecidas por los investigadores cruzando los datos relativos a la presencia de potasio en humor vítreo y de tóxicos en el estómago y la orina y los relacionados con el ritmo de absorción de este tipo de ansiolítico.

La defensa de Porto pedía su libertad también por razones de salud. La Audiencia responde que, según información suministrada por la subdirección médica de la cárcel coruñesa de Teixeiro, la madre de Asunta padece un cuadro depresivo del que está siendo tratada pero no sufre “ningún padecimiento incompatible con la estancia en prisión”. El pasado 30 de octubre la junta de tratamiento de la prisión decidió darla de baja en el programa de prevención de suicidios. La sala ve también “importante” el riesgo de fuga para mantener a Porto entre barrotes y sostiene que sigue viva la posibilidad de que la imputada distorsione o entorpezca la instrucción “manipulando a testigos u otros medios de prueba”.

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