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Muere el alcalde de As Somozas cuando asistía a un partido de fútbol

En el cargo desde 1979, sufrio un infarto mientras veía jugar al equipo de su pueblo

Cayó fulminado por un infarto mientras presenciaba un partido de su equipo, que representa al concello que gobernaba desde 1979 y en el que también ejercía como presidente y mecenas. Manuel Candocia Ramos, alcalde de As Somozas, falleció tras veinte infructuosos minutos en los que se intentó reanimarle. El partido de Tercera División que disputaban Somozas y Cerceda en el campo de As Pardiñas se suspendió a siete minutos del final en cuanto los protagonistas percibieron que se reclamaba asistencia médica para uno de los espectadores que presenciaba el partido tras una portería.

La sorpresa fue mayúscula cuando los propios futbolistas locales constataron que la persona en apuros era su propio presidente. Alguno de ellos como Javi Rosa, con conocimientos de primeros auxilios, intentaron socorrerle. “Al principio respiraba y hasta nos hablaba, pero al poco tiempo sufrió una parada cardiorrespiratoria”, explicó el futbolista en los micrófonos de la Radio Galega. Subyacía entonces un lamento: “Es vergonzoso que no haya una ambulancia como mínimo a diez minutos de una instalación deportiva”, explicó Javi Rosa. El vehículo medicalizado tardó veinte minutos en llegar al campo, pero para entonces ya no se podía hacer nada por Candocia, que tenía 68 años. “Con un desfibrilador se hubiera recuperado”, se quejaba Rosa.

 Con la muerte de su alcalde, As Somozas pierde a uno de sus referentes en los últimas décadas. Alcalde, primero de UCD y desde 1991 del PP, con mayorías aplastantes, forjó en As Somozas un entorno favorable a la instalación de inciaitivas empresariales relacionas con el reciclaje o las energías renovables. Convirtió un municipio rural en un polo de atracción de inversiones industriales y hasta impulsó al modesto equipo de fútbol local hasta los puestos cabeceros de la Tercera División. La muerte le llamó mientras disfrutaba de una victoria. “Era una de las personas hacía el fútbol más humano”, resumió Tito Ramallo, ex entrenador del Deportivo B, tantas veces rival en los campos.