_
_
_
_

Magos, borricos y muchos caramelos

800 personas, 13 carrozas, 80 ocas y 3 dromedarios animan la cabalgata, que costó 670.000 euros de dinero público

Sergio C. Fanjul
Una niña asiste asombrada al paseo de la Cabalgata de Reyes junto a un paraguas colocado al revés para 'pescar' los caramelos lanzados.
Una niña asiste asombrada al paseo de la Cabalgata de Reyes junto a un paraguas colocado al revés para 'pescar' los caramelos lanzados.Kike Para

Si usted se levanta este lunes rodeado de trozos de carbón, no se preocupe. “El carbón no es un castigo, es algo que nos hace aprender y ser mejores cada año”, ha explicado durante la Cabalgata de Reyes el mago Gaspar (que guardaba un extraordinario parecido con un concejal de UPyD, Mariano Palacios) antes de comenzar la parade. Le acompañaban, como siempre, los reyes Melchor y Baltasar (que guardaban también un extraordinario parecido con los concejales José Antonio González de la Rosa del PP y Pablo García Rojo del PSOE). Ya en sus carrozas, en tonos blancos, rojos y negros, han causado el delirio entre los niños que se apiñaban al otro lado de las vallas de seguridad. Cada uno tiene su favorito, aunque algún chaval, algo despistado decía “esta es la Cabalgata de Dalí”, ante la mirada entre atónita y orgullosa de su padre.

Venían precedidos de mucha magia, que fue el tema del desfile dirigido por los Hermanos Carral. Se vio a los personajes de El Mago de Oz bajo un arcoiris, al Mago Merlín acompañado del rey Arturo empuñado su Excalibur, a Aladino, o a un grupo de magos persas, como Arturo: “Venimos de la lejana Persia donde suceden las cosas más extrañas, pero estamos relacionados con la compañía teatral Morboria. Mira como suenan mis cuchillos. ¡Son peligrosos!”. También de animales como los entrañables borricos o las muy celebradas ocas: “Son 80 ocas mágicas que, desde hace 14 años, aparecen para ayudar a los Reyes y luego vuelven a desaparecer”, según cuenta su pastor Miguelín, que viene de Palencia ataviado con un turbante. Y animales fantásticos como un unicornio blanco de cuatro metros o una enorme lechuza inflable que sobrevolaba la Cabalgata haciendo picados ante el asombro de la muchachada.

Más información
Los tres magos... de Madrid
El Ejército se retira de la cabalgata de San Blas tras la protesta vecinal
Cabalgata con aroma de Oriente en Barcelona
La cabalgata blindada de Málaga
Cabalgatas en la Comunidad Valenciana, un paréntesis a la crisis

Los más pequeños desarrollan nuevas tecnologías para captar caramelos, que es, al final, de lo que aquí se trata: colocan bolsas de plástico, cajas y hasta paraguas invertidos para recoger la lluvia de dulces. La mitad se quedan a medio camino entre las carrozas y las vallas de seguridad y si uno pasa por delante escucha decenas de voces blancas gritando: “Acércame esos carameeeeelos”. Sus Majestades iban precedidas por los miembros del escuadrón a caballo de la Guardia Civil, que cabalga muy serio. “A ver si sonreís un poco, que es gratis”, les gritan unos niños, hasta que los guardias se ablandan: todavía es Navidad.

La carroza de Gaspar en la Cabalgata de los Reyes Magos de Madrid.
La carroza de Gaspar en la Cabalgata de los Reyes Magos de Madrid.SAMUEL SÁNCHEZ

La cosa acaba en Cibeles, donde Melchor se dirige a la multitud con “la esperanza de un mundo que sea mejor, en el que desaparezca la pobreza, la injusticia, la violencia y el drama del paro”. Los fuegos artificiales dan por finalizada la fiesta y todos pronto a la cama: qué nervios. Unas 800 personas han participado en esta Cabalgata, que ha costado 670.000 euros de dinero público y 330.000 euros de aportación privada. Los últimos en pasar son los trabajadores de los servicios de limpieza, que en un plis lo dejan todo como si aquí no hubiera pasado nada y, en realidad, todo esto hubiera sido solo una ilusión.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Sergio C. Fanjul
Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980) es licenciado en Astrofísica y Máster en Periodismo. Tiene varios libros publicados y premios como el Paco Rabal de Periodismo Cultural o el Pablo García Baena de Poesía. Es profesor de escritura, guionista de TV, radiofonista en Poesía o Barbarie y performer poético. Desde 2009 firma columnas y artículos en El País.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_