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Un imputado confirma el sistema de la trama que saqueó la cooperación

El presidente de una ONG declara que un alto cargo de Blasco fue sobornado

Fernando Darder, presidente de Esperanza Sin Fronteras, que está gravemente enfermo, llega a declarar al Tribunal Superior.
Fernando Darder, presidente de Esperanza Sin Fronteras, que está gravemente enfermo, llega a declarar al Tribunal Superior.

Fernando Darder, presidente de Esperanzas Sin Fronteras, una de las ONG que supuestamente sirvió para vaciar los fondos de cooperación al desarrollo de la Generalitat valenciana, confirmó este jueves el funcionamiento de la trama que actuó a la sombra del histórico dirigente del PP Rafael Blasco. Darder, imputado el mismo por varios delitos en el caso Cooperación, sostuvo ante la juez que la red lo utilizó, valiéndose de su trayectoria, como imagen pública para adjudicarle proyectos, cuyos recursos habrían sido desviados después a sus espaldas. El fraude más sangrante fue, según mantienen la fiscalía y el resto de acusaciones, el de la construcción de un hospital en el Haití devastado por el terremoto de 2010.

El proyecto, adjudicado a la ONG de Darder, recibió del Gobierno del expresidente Francisco Camps un presupuesto de más de cuatro millones de euros. Pero la trama solo pudo hacerse con algo menos de 200.000. La caída de Blasco del Ejecutivo autonómico tras las elecciones de 2011, la dimisión de Camps, la crisis económica y las sospechas generalizadas sobre el oscuro entramado de entidades seleccionado por el Consell para levantar el hospital llevaron a la Generalitat a aparcar la idea. Darder admitió que el proyecto estuvo dirigido desde el principio por la trama.

Al cooperante se le adjudicó la construcción de un hospital en Haití

El presidente de Esperanzas Sin Fronteras, que está gravemente enfermo, confirmó las líneas sobre las que se asienta el sumario. La red en torno a la cooperación valenciana se basó en dos estructuras. Una administrativa, encabezada por Blasco, siete veces consejero y portavoz parlamentario del PP hasta que hace unos meses cayó definitivamente en desgracia. Y otra, civil, dirigida por Augusto César Tauroni, el empresario de Alzira que lleva dos años en la cárcel y que creó un engranaje de fundaciones, ONG y empresas. La parte administrativa de la trama concedía las ayudas; la parte civil las hacía presuntamente desaparecer llevando buena parte del dinero a terceros países, como Estados Unidos.

Darder declaró que, al menos uno de los altos cargos de Blasco, Marc Llinares, entonces jefe de área de Cooperación, aceptaba sobornos de Tauroni. También aseguró a la juez del Tribunal Superior de Justicia María Pía Calderón que desde la consejería se le indicaba a qué convocatorias debía presentarse. Se le comunicaba que sus proyectos habían sido elegidos antes de que la decisión fuera publicada. Y se le invitaba a trabajar en colaboración con las entidades controladas por Tauroni. Estas acababan haciéndose con la dirección de los proyectos en el exterior —como en el caso de dos proyectos en Perú que recibieron ayudas por importe de más de medio millón de euros— y contratando a empresas de propiedad de Tauroni o de su órbita, que cobraban a Esperanzas Sin Fronteras precios exagerados por trabajos y suministros hasta agotar virtualmente los recursos.

El proyecto tenía un presupuesto de cuatro millones de euros

Darder, una persona con una larga experiencia en la cooperación (a diferencia de otros imputados en la causa), negó haber obtenido beneficio personal por colaborar con Tauroni en los proyectos investigados —cuatro, además del hospital de Haití— ni haber tenido conocimiento sobre el alcance de la trama. Aseguró que participó por la oportunidad que se le brindaba para llevar a cabo sus proyectos y que en varias ocasiones manifestó su rechazo a las decisiones de Tauroni. Como la de contratar los trabajos en el Tercer Mundo a empresas de España o EE UU, que la investigación ha revelado que estaban controladas directa o indirectamente por la red.

Blasco, Tauroni y otras siete personas, la mayoría ex altos cargos de la Generalitat, serán juzgados a partir del martes en la primera pieza del caso Cooperación, limitada al supuesto desvío de dos de los muchos proyectos que le fueron adjudicados a la trama. La declaración de ayer del presidente de Esperanzas Sin Fronteras se refiere, en cambio, a la segunda y mayor pieza de la causa. Todavía no ha empezado el primer juicio y a los acusados ya se le complica el segundo.

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