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El PP endurecerá el acceso de los partidos al Parlamento sin consenso

Feijóo inicia los trámites para reformar en solitario la ley electoral

Pontevedra y A Coruña pierden cada una cuatro escaños; Ourense y Lugo, tres

Parlamento gallego
Parlamento gallego EFE

Por segunda vez en la historia de la Autonomía, el Partido Popular ha decidido cambiar en solitario las reglas del juego, el sistema por el que los ciudadanos eligen el Parlamento en los comicios. Al igual que hizo Manuel Fraga en 1991 —cuando elevó el listón mínimo de votos (del 3% al 5%) para que una fuerza pudiera tener escaño—, ahora es Alberto Núñez Feijóo el que pretende imponer una reducción de diputados (de los 75 actuales a 61) que en la práctica endurecerá todavía más la entrada de pequeños partidos en el hemiciclo. Los populares esperan tener lista la modificación legal en abril pese a que no regirá hasta las próximas autonómicas previstas —si no hay adelanto— para 2016.

 El texto que prevé enmendar de nuevo a gusto del PP la Lei de Eleccións ao Parlamento de Galicia —que en 1985 bajo la presidencia de Gerardo Fernández Albor sí fue consensuada entre los seis partidos presentes en la Cámara— fue registrado ayer en el Parlamento. E introduce variaciones sobre la propuesta inicial lanzada por el Partido Popular al final de la pasada legislatura y que fue incluida en su programa electoral. La proposición de ley mantiene la supresión de 14 escaños (de los 75 actuales pasarán a ser 61 tras los próximos comicios) pero retoca el reparto por provincias. Si hasta ahora cada una de las cuatro circunscripciones electorales tenía garantizados 10 escaños (se primaba así a los territorios con menos habitantes) y el resto se asignaban en función de la población, ahora el mínimo por provincia se rebaja a ocho. Esta correción llega después de que el resto de partidos haya acusado a Feijóo de urdir un pucherazo electoral y de usar el recorte de diputados para primar todavía más los votos en Ourense y Lugo (donde están los principales graneros del PP).

"No buscamos ventaja electoral"

Mientras otras promesas del Partido Popular siguen esperando a un tiempo mejor (la que prometía despolitizar la televisión y la radio públicas espera desde 2009, cuando fue incluida por primera vez en el programa electoral), el portavoz parlamentario, Pedro Puy, aprovechó ayer el primer día hábil del año para registrar en la Cámara la proposición de ley que pretende cambiar la norma electoral y suprimir 14 escaños. Ningún otro partido con representación en el Parlamento (y mucho menos los que están fuera de él) apoya esta modificación legal que Feijóo ha colocado en el centro de su actividad política.

A diferencia de lo que defendía en la oposición cuando avisaba al entonces presidente Emilio Pérez Touriño de que las leyes electorales no se podían cambiar sin consenso —Touriño le hizo caso y evitó tocar la norma—, ahora afronta los cambios en solitario. Todo el resto del arco parlamentario está en contra: desde el Bloque, que ni siquiera quiso hablar de la propuesta, pasando por AGE y el PSdeG. Otras formaciones como Compromiso por Galicia y UPyD —sin representación en la Cámara— mantuvieron ayer las críticas contra este proyecto. Pero el presidente sostiene que en este asunto concreto vive preso de su programa electoral.

Las explicaciones de Pedro Puy ayer constataron un evidente cambio de discurso. Si cuando en el epílogo de la pasada legislatura, todos los dirigentes del PP (desde Feijóo a Alfonso Rueda pasando por el propio Puy) alegaban que la mera supresión de 14 diputados no buscaba beneficiar a su partido, ayer el portavoz parlamentario adujo que los factores de corrección introducidos ahora para las circunscripciones de Ourense y Lugo buscan dejar claro que no persiguen una “ventaja electoral”. Puy admitió que las modificaciones introducidas en el texto llegan después de escuchar “posiciones relevantes en al ámbito de la comunicación social que expresaron su temor a que se alterase la representación de los territorios”.

Según defendió ayer el portavoz parlamentario popular, Pedro Puy, con las correciones efectuadas en la asignación de escaños (sobre la idea original) el peso de las papeletas de Ourense y Lugo se mantendrá en el futuro sistema electoral. Ambas provincias perderán tres escaños frente a Pontevedra y A Coruña, donde se recortarán cuatro en cada una.

Puy defendió estas modificaciones como la demostración de que su partido no pretende sacar tajada de la modificación legal sino ahorrar dinero a las instituciones (sus cálculos apuntan a un millón de euros al año) y hacer “un esfuerzo de racionalización de los poderes públicos e instituciones autonómicas”. “Es un ajuste neutral desde el punto de vista de la competencia electoral”, insistió Puy, quien advirtió que la composición de la Cámara tras los últimos comicios no sufriría variaciones relevantes con el futuro sistema. Pero el cambio legal sí tendrá efectos secundarios para los partidos más pequeños: además de mantener el listón mínimo del 5% para llegar al hemiciclo, la supresión de 14 diputados encarecerá el escaño en un contexto de caída de los grandes partidos y de progresiva fragmentación del voto.

El PP no ve un riesgo en ello, aunque su portavoz parlamentario admitió ayer que en las provincias de Lugo y Ourense las opciones que se presenten no tendrán suficiente con alcanzar el 5% de los sufragios para tener representación en la Cámara. Puy defendió que los sistemas electorales no solo persiguen la representación sino también “garantizar la estabilidad de los Gobiernos y las instituciones, que no es un tema menor”. “La única dificultad que tienen los partidos es que los voten los ciudadanos”, concluyó.

Aunque el resto de partidos del arco parlamentario y otros que se han quedado fuera en los comicios de 2012 rechazan el cambio, el dirigente popular volvió a invitar al PSOE a apoyarlo. Su secretario general, José Ramón Gómez Besteiro, no está por la labor y ha propuesto reducir los sueldos para conseguir un ahorro similar pero sin recortar en democracia.

Aunque a la futura norma le queda por delante todo el trámite parlamentario, Puy auguró pocos cambios en su redacción. “Va a ser difícil que haya una enmienda que mejore el texto, es el resultado de una reflexión interna que fue presentada a la sociedad”. Recordó que en la propuesta registrada ayer “ya se tuvieron en cuenta cuestiones trasladadas por la oposición”. Se refiere a que las provincias de Ourense y Lugo no van a reforzar todavía más su peso electoral en el futuro sistema.

 

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