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Ciudad de la Luz costó 265 millones al Consell y sus gestores otros 22 millones

La socialista Martínez revela dietas de hasta 118.000 euros a socios de Aguamarga

Centro de estudios Ciudad de la Luz, ubicado en el complejo cinematográfico.
Centro de estudios Ciudad de la Luz, ubicado en el complejo cinematográfico.

La Generalitat pagó, a través de la sociedad pública Ciudad de la Luz, hasta 22 millones de euros entre 2000 y 2010 a la empresa Aguamarga Gestión de Estudios, SL, por la promoción y funcionamiento del complejo cinematográfico de Alicante. Al canon anual recogido en el contrato inicial, de 1,2 millones, hay que sumar cantidades incluidas en sucesivas novaciones de ese contrato en 2004, —cuando se incluyeron 400.000 euros por marketingy otros 237.000 euros por mantenimiento y explotación del complejo—, y en 2005, —cuando se pactó un millón de euros para el momento en que comenzara la primera producción en los estudios—. Pero también hay que añadir gastos en dietas, desplazamientos y hoteles de hasta 118.000 euros cobrados por alguno de los socios de Aguamarga, así como 114.000 euros por la participación en 2003 y 2004 en sendas ediciones del festival de San Sebastián o 132.000 euros por un gran acto de presentación de Ciudad de la Luz en Madrid.

“¿Cuántos millones vamos a recuperar? ¿Cuántos van a volver a las arcas públicas?”, preguntó ayer la diputada socialista en las Cortes Valencianas Eva Martínez al dar a conocer esos datos y recordar que, de acuerdo con una resolución de la Comisión Europea, la Generalitat ha de “desinvertir” los 265 millones que destinó a la construcción del complejo porque constituyen una “ayuda de Estado” que vulnera la libre competencia con estudios cinematográficos de propiedad privada. Martínez lleva meses consultando la documentación de Ciudad de la Luz y puntualizó ayer que los socialistas no tienen nada contra las productoras que han rodado en Alicante, ni contra los integrantes de Aguamarga. Fue más lejos, al indicar que el complejo es “magnífico” pero comentó: “Es una pena que haya estado en manos de quien ha estado y que no haya funcionado”. La diputada añadió que el complejo “constituye un ejemplo de la gestión ruinosa del Consell”.

La documentación que dio a conocer Eva Martínez sobre los costes de la gestión adjudicada a Aguamarga, una empresa en la que inicialmente estaba el cineasta Luis García Berlanga, abarcan el periodo 2000-2010. Tras la muerte de Berlanga y cambios en el accionariado, Ciudad de la Luz decidió prescindir de los servicios de Aguamarga y esta última emprendió un pleito que ha acabado ganando la sociedad pública. Una sentencia, contra la que aún cabe recurso, declaró resuelto el contrato entre ambas mercantiles y condenó a Aguamarga a pagar 1,2 millones a la Generalitat, más intereses legales.

La diputada dice que "es un pago desmesurado en la gestión de un fracaso"

Entre 2000 y 2004, años de puesta en marcha de Ciudad de la Luz, uno de los socios entonces de Aguamarga, José Luis Olaizola, costó a la Generalitat 118.000 euros en dietas, viajes y hoteles. Otro de los socios, José Miguel Ferrandis, pasó dietas por 34.000 euros. La parlamentaria socialista consideró estos pagos como ejemplos del “derroche” en la actuación de la Generalitat y de la “opacidad que caracteriza la gestión de los grandes eventos del PP a lo largo de sus 18 años de gobierno”.

Durante los 14 años de existencia de Ciudad de la Luz se han rodado en sus estudios unas 60 películas, repasó Martínez. Para la puesta en marcha se gastaron 22 millones y se pagaron 5,7 millones en subvenciones al menos a una sola productora. Además, según la Sindicatura de Comptes, la Generalitat debe 200 millones de euros por el complejo. El objetivo del contrato con Aguamarga era atraer rodajes de producciones a Alicante, recordó la diputada, que consideró los 22 millones “un pago desmesurado en la gestión de un fracaso”.

Eva Martínez emplazó al presidente del Consell, Alberto Fabra, y a la consejera de Educación, Cultura y Deporte, María José Català, de quien depende Ciudad de la Luz, a “que no se escondan”. “Que dé la cara ante el derroche”, le pidió a Fabra.