La ‘Cenicienta’ llega al Liceo

Joyce DiDonato protagoniza una deliciosa ópera de Massenet

Una escena de Cendrillon.
Una escena de Cendrillon. TONI BOFILL

Al compositor francés Jules Massenet no le gustaba repetirse. Tras cosechar éxitos con títulos de trágico final como Werther, Manon y Thaïs, buscaba un tema nuevo, diferente, capaz de sorprender al público. Lo encontró en Cendrillon, una ópera sobre el clásico cuento de Charles Perrault La Cenicienta, llena de encanto, magia y ternura, que vio la luz en 1899 en la Opéra Comique de París. Con más de un siglo de retraso, este auténtico cuento de hadas cantado se estrena en el Liceo el próximo viernes en un brillante y divertido montaje bajo la batuta de Andrew Davis, firmado escénicamente por Laurent Pelly. La famosa mezzosoprano Joyce DiDonato encarna a Cendrillon al frente de un lujoso reparto junto a la mezzosoprano Alice Coote, la contralto Ewa Podlés, la soprano Annick Massis y el barítono Laurent Naouri.

“No deja de ser extraño que un teatro como el Liceo, que ha recuperado títulos de Massenet como Hérodiade, Don Quichotte, La Vierge o Le portrait de Manon, nunca haya programado una obra maestra como Cendrillon”, afirmó ayer Joan Matabosch en su última rueda de prensa como director artístico del Liceo. “Es una ópera mágica, encantadora y de gran lucimiento para las voces y para su estreno en el Liceo contamos con un reparto de ensueño”, explica Matabosch, que a partir del uno de enero abandona el coliseo de la Rambla para consagrarse al Teatro Real de Madrid.

Hay varias óperas y ballets sobre el cuento de Perrault, pero de todas las adaptaciones líricas, la firmada por Massenet y el libretista Henri Cain es la más original, asegura Joyce DiDonato. Curiosamente, la mezzosoprano estadounidense regresa al Liceo con este papel.

“La ópera de Massenet es una exaltación del amor”, explica DiDonato, que estrenó el montaje, una coproducción del Covent Garden de Londres, La Monnaie de Bruselas, la Ópera de Lille y el propio Liceo, que ofrecerá 10 funciones, con dos repartos, hasta el próximo 7 de enero de 2014.

Uno de los golpes de genio de Massenet es la elección para el papel de Príncipe de una voz femenina. Su intérprete en este montaje es la mezzo británica Alice Coote: “He interpretado muchos papeles de hombre, algo habitual en la ópera, pero lo que sí resulta original es encontrar una historia de amor y pasión en medio de un cuento de hadas. Son personajes conocidos por todo el mundo, pero explicados con sencillez y encanto lírico”.

Para el barítono francés Laurent Naouri, volver al Liceo tras haber interpretado personajes malvados — la temporada pasada dio vida a los villanos de Los cuentos de Hoffmann— con un papel como el padre de Lucette (así se llama la Cenicienta) es un placer.

La contralto polaca Ewa Podles, que hace una referencial creación de la madrastra, tiene claro que el personaje es “odioso, ambicioso y cruel con su marido y siente celos de la bondad e inteligencia de Cendrillon, pero tiene un lado grotesco y divertido”, comenta Podles. “Tengo 62 años y he dejado de interpretar princesas para pasar a hacer brujas y madrastras”, añade con sorna. Por su parte, la soprano francesa Annick Massis destaca la tremenda dificultad del papel de la hada: “Es muy interesante el contraste de tesituras entre la voz profundamente grave de la madrastra y la escritura sobreaguda de la hada, pura pirotecnia vocal”.

 

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