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Esquerra se contradice sobre cómo escrutar las respuestas a la consulta

Los republicanos están dispuestos a negociar la pregunta si el Gobierno central acaba por legalizar el referéndum

La secretaria general de ERC, Marta Rovira.
La secretaria general de ERC, Marta Rovira. EFE

Uno de los cabos que dejaron sueltos Convergència i Unió, Esquerra Republicana, Iniciativa y la Candidatura d'Unitat Popular cuando pactaron la formulación de la consulta, con dos preguntas encadenadas, fue la forma de contabilizar el resultado: si ganaba la opción más votada o era requisito indispensable alcanzar el 50% de los votos totales. CiU, ICV y la CUP esperan a negociarlo a medida que se acerque el 9 de noviembre de 2014, día elegido para la votación. Esquerra, sin embargo, empieza a hacer sus cálculos y no logra sacar conclusiones claras, excepto una: la independencia tiene las de ganar.

La secretaria general de los republicanos, Marta Rovira, ha dado dos versiones diferentes desde el viernes, y ayer se contradijo con el vicesecretario general de comunicación y estrategia del partido, Oriol Amorós. Tomando las dos preguntas —¿quiere que Cataluña sea un Estado? Y en caso afirmativo, ¿quiere que ese Estado sea independiente?— Esquerra considera que solo hay tres respuestas posibles: un no en la primera, que quita el derecho a votar en la segunda (de lo contrario, según Rovira, el voto será nulo); un para pedir un Estado pero un no a que sea independiente; y un y a la secesión.

Rovira defiende dos sistemas de recuento totalmente diferentes

Rovira argumentó ayer en una entrevista en TV-3 que debía considerarse vencedora de la consulta “la respuesta que tuviera más votos absolutos”. Un cálculo por el que el independentismo, con el 33,4% de los votos totales, ganaría. La secretaria general, sin embargo, hizo otro cálculo el viernes: aseguró que la primera pregunta quedaba automáticamente excluida en caso de victoria de los partidarios del Estado y el resultado válido del referéndum era el de la segunda, sobre la independencia, sin tener en cuenta el número de votos de todas las opciones. Este cálculo permitiría a la secesión ganar con el 26% de los votos aunque el no a cambiar el estatus de Cataluña tuviera el 49% de las papeletas en la primera urna. La opción fue la misma que defendió Amorós: “Aquí hay dos preguntas encadenadas. La primera es sustantiva. La segunda le añade un adjetivo. En cada pregunta, la respuesta mayoritaria es la que se debe aplicar”.

ERC ha organizado el lío sin ni siquiera haberse planteado esta opción en las conversaciones con el resto de grupos. Según Amorós, será el Gobierno catalán quien tenga que plantear cómo se cuentan los votos de la consulta. Iniciativa y CiU ya dejaron claro el viernes que su opción era que, para ganar, la independencia tenía que alcanzar una amplia mayoría. Más allá de los cálculos, Esquerra confía en que los partidarios de la secesión sumen más de la mitad de los votos.

Los republicanos hacen cábalas pese a que la celebración de la consulta y su formulación es una incógnita que, en privado, aceptan la mayoría de partidos catalanes, especialmente en CiU. Esquerra es el partido que más convencido está de la celebración del referéndum, aunque no confía para nada en que el Gobierno lo autorice.

Por si acaso, Esquerra se muestra dispuesta a dialogar, pero con poco margen: los republicanos aceptarían negociar la pregunta si el Gobierno acepta el referéndum, sin renunciar a que sea sobre la independencia. También estarían dispuestos a discutir la fecha, aunque dejando claro que la votación debe ser en 2014. “Es innegociable que los catalanes voten su futuro político, en un plazo no muy lejano, para saber si los catalanes quieren tener un Estado y un Estado independiente”, subrayó Amorós.

A la espera de la consulta, la dirección de ERC sigue dando largas a la posibilidad de entrar en el Gobierno de Artur Mas. Amorós reconoció que, con las preguntas y la fecha de la consulta fijada, están “más dispuestos” a hablar con CiU de la posibilidad de entrar en la Generalitat. Los republicanos esperan la llamada de Mas, pero lo que en los últimos meses fue demanda insistente de los nacionalistas se ha disipado, por las reticencias de Unió y la sensación imperante en la federación de que Mas podrá remontar las encuestas.

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