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La investigación apunta a un tóxico ajeno a la comida en las muertes de Alcalá

La autopsia preliminar no identifica la causa de la parada cardiorrespiratoria de las tres víctimas

La única superviviente no cenó el pescado que comieron los demás, según la investigación

La investigación de las muertes de tres miembros de una misma familia en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) sigue sin arrojar ninguna certeza. La autopsia realizada en Sevilla solo ha aclarado que Enrique Caño, de 61 años, su esposa, Concepción Bautista, de 50, y su hija mayor, de 14 años, fallecieron por parada cardiorrespiratoria, aunque no ha conseguido identificar qué la causó. El caso sigue bajo secreto de sumario, pero la principal hipótesis apunta a una sustancia tóxica que hubiera en la casa y que pudiera haber entrado en contacto con los alimentos que consumió la familia o que llegara al cuerpo de los fallecidos por otras vías.

 No se ha descartado que las muertes se produjeran por el consumo de alimentos en mal estado, pero es la hipótesis más improbable, según fuentes de la investigación. “Es casi imposible que una intoxicación por un alimento en mal estado evolucione de una forma tan virulenta en tres personas de edades tan distintas”, señalan estas fuentes. Con todo, la Consejería de Salud ha inmovilizado una partida de pescado en el establecimiento del que procedía el que tomó la familia en la cena del viernes, pero la consejera de Salud, María José Sánchez Rubio (PSOE), aseguró ayer que la inmovilización se ha hecho de forma preventiva y sin que exista ninguna hipótesis que lleve a pensar que el alimento estaba contaminado cuando llegó a la casa de la familia.

Salud mantiene activada la alerta sanitaria, pero la consejera descartó que exista riesgo para la población. La Junta ha puesto también en marcha el protocolo de alerta en el sistema sanitario por si los servicios de urgencias o los centros de salud observan cuadros clínicos similares a los que sufrió la familia afectada, pero, desde el sábado, no se han atendido casos relevantes.

La Junta de Andalucía y la policía se han llevado de la casa muestras de alimentos, agua y otros productos que había en el domicilio. Según Sánchez Rubio toda la comida estaba envasada y no había alimentos caducados ni en mal estado. “No comían de la basura. Comían comprando comida en las tiendas y tenían las cosas en buen estado”, insistió la titular de Salud, que pidió “prudencia y respeto” por las informaciones difundidas en los últimos días en las que se apuntaba como causa de las muertes el consumo de alimentos en mal estado regalados o recogidos de la basura. “La dignidad de las personas hay que preservarlas cuando están vivas y también cuando están muertas”, señaló Sánchez Rubio. El padre cobraba la ayuda familiar de 426 euros y el pasado mes de octubre acudió al Ayuntamiento para solicitar un complemento a esta paga y poder recibir el salario social (de entre 400 y 645 euros) de la Junta de Andalucía a partir de marzo, cuando se le acababa la ayuda estatal. La familia ya había sido beneficiaria del salario social en 2010 y 2011.

La respuesta a qué causó las muertes la darán los análisis microbiológicos y toxicológicos que se están realizando en Sevilla y en el Instituto Nacional de Toxicología. “La autopsia es inespecífica, es cero. Las alteraciones deben estar a nivel neurológico. Se trata de neurotoxinas que afectan a los nervios y no producen lesiones en órganos como el corazón o el hígado”, explican fuentes del caso, informa Javier Martín-Arroyo.

Los investigadores no sólo están analizando los productos que la familia consumió en la cena del viernes, sino también todos con los que hayan podido entrar en contacto en los últimos días porque no hay certeza de que fuera el pescado de la cena el culpable de la intoxicación. En un principio se pensó incluso en una intoxicación por gas, que a veces puede cursar con vómitos, pero se descartó porque el perro de la familia no se vió afectado.

La familia llamó a los servicios de emergencias por primera vez a las 2.55 del sábado para solicitar asistencia sanitaria porque presentaban vómitos, diarreas y náuseas. A la casa se desplazó un médico y un enfermero que atendieron a todos los miembros de la familia y sospecharon de una intoxicación alimentaria. En ese momento, la hija de 14 años era la que se encontraba en peor estado, por lo que, según explicó ayer la consejera de Salud, le administraron un urbasón (un medicamento habitual en el tratamiento de alergias y de algunas intoxicaciones agudas). “La situación que se encontraron no era aparentemente grave como para llevarlos a un hospital”, señaló Sánchez Rubio, que descarta que haya habido una negligencia por parte de los profesionales que acudieron a la casa.

La familia volvió a llamar a las 9.55 porque había empeorado el estado del matrimonio. Cuando los médicos fueron a examinar a la hija de 14 años, ya estaba en parada cardiorrespiratoria. Los padres y la hija menor fueron trasladados al hospital, donde la mujer murió a las 17.15 y el hombre, a las 18.00. La menor permanece ingresada en el Hospital Virgen del Rocío, aunque está fuera de peligro. Está recibiendo atención de la unidad de Salud Mental y de los trabajadores sociales de la Junta.

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