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El enigma del asesino de la ‘finca maldita’

El acusado de matar a una prostituta en un barrio de Valencia dice que fue un accidente

El número 1 de la Avenida Tres Forques, en el barrio valenciano de Patraix, arrastra desde hace cuatro décadas un apelativo siniestro: la finca maldita. Como recordaría la crónica negra de la Transición, el edificio acumula siete muertes desde 1968. La última fue una prostituta de origen brasileño. Una chica de 32 años que perdió la vida el 1 de marzo de 2012.

El único acusado fue también su último cliente. 100 euros y un servicio sexual tuvieron la culpa. Desde este lunes, declara ante un jurado popular en la Audiencia Provincial de Valencia. El fiscal reclama 15 años de prisión por un delito de homicidio y una falta contra el orden público. También, una indemnización de 90.000 euros para la madre de la fallecida.

Toxicómano, 40 años, nueve antecedentes por robo y alcohólico. Son las credenciales del hombre. Ha justificado ante el jurado la muerte de la meretriz por un accidente. La chica subió para prestar sus servicios al quinto piso del edificio. Allí vivía el presunto asesino con un compañero.

"Se golpeó con la cabeza con la barandilla. La vi caer. Es una cosa que no se me va, que tengo grabada en la cabeza", ha justificado. El acusado se ha negado a responder al fiscal, quien le acusa de agredir con saña a la víctima. De asfixiarla hasta romperle dos ramas tiroides. Y de tirar su cuerpo por el hueco de la escalera, como si de un pañuelo usado se tratara.

Cuando descubrió que la chica estaba muerta, se desprendió del cadáver. Y protagonizó una huida hacia delante. "Fui al barrio chino, compré droga, y consumí". Después se arrepintió. O eso dijo este lunes ante el juez.