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Una cadena humana pide el cierre de Castor

La plataforma de afectados exige que no se demore el informe sobre los seísmos de Industria

Alrededor de 1.500 personas, según la organización, participaron ayer en la cadena humana que ha rodeado las instalaciones de la planta terrestre del Proyecto Castor en Vinaròs para pedir al Gobierno que cierre de forma definitiva el almacén de gas subterráneo y criticar el retraso de la publicación del informe sobre el episodio sísmico registrado en el entorno de la plataforma marina.

Este nuevo acto de protesta pidiendo desmantelamiento del proyecto se desarrolló con absoluta normalidad y con discreta presencia policial, concentrada frente al acceso de la planta, que se encuentra junto a la CV-11, a ocho kilómetros del casco urbano de Vinaròs y junto a los términos municipales de San Rafael del Río, Alcanar y Ulldecona. Se sumaron a la acción los alcaldes de Peñíscola, Alcanar y Ulldecona, y ediles de estas y otras poblaciones como Vinaròs.

La protesta fue convocada por los colectivos Asamblea Ciutadana de Vinaròs y la Plataforma en Defensa de les Terres del Sénia (PCDTS) y al término de la misma se leyó un manifiesto. Los asistentes llevaron pancartas donde podía leerse Castor, la muerte de la comarca, que tiemblen ellos o queremos vivir sin miedo a los terremotos.

No más demoras

El portavoz de la plataforma, Joan Ferrando, exigió que no se demore el informe sobre los seísmos que está esperando el Ministerio de Industria y pidió “que se haga público qué geólogos lo están elaborando y, sobre todo, el calendario que hay, pues esto no puede durar mucho más tiempo porque no hay mucho más que investigar dado que las cosas están bastante claras”.

Tanto en el manifiesto, como en las declaraciones de Ferrando se ha reivindicado una investigación sobre todo el proceso de tramitación del Proyecto Castor, ya que “si hay alguna irregularidad que demuestre que Escal UGS ha actuado de forma negligente se podría denunciar y no pagarle la indemnización prevista si se cierra la planta”.

El manifiesto también pedía la restauración medioambiental de todo el territorio afectado, después del desmantelamiento de las dos plantas que conforman el Castor. El documento insta a vecinos y políticos de la zona a organizarse para “defender” el territorio y “evitar cosas que se podrían haber evitado y futuras agresiones como el fracking”.