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El centro de Alicante se revuelve contra el ruido

Los vecinos cuelgan pancartas contra el Ayuntamiento

Los balcones del centro de Alicante exhiben pancartas contra el ruido y el Ayuntamiento
Los balcones del centro de Alicante exhiben pancartas contra el ruido y el Ayuntamiento

Queremos dormir un mínimo de ocho horas. El Ayuntamiento no cumple sus ordenanzas. Vecinos indefensos. Son algunos de los lemas que cuelgan desde este viernes en los balcones de varias de las calles del denominado centro tradicional de la ciudad de Alicante. Muchos de los vecinos están hartos del ruido que genera la zona de marcha que se ha asentado en su barrio, que llega a juntar entorno a las 2.500 personas ingiriendo alcohol desde la tarde hasta la madrugada del sábado.

 Los vecinos de la zona llevan dos años protestando del ruido generado en sus calles, muchas de ellas peatonales. A su problema nocturno se une ahora la nueva costumbre del tardeo, que desde hace un par de años reúne a gentes procedentes de toda la provincia en la plaza del mercado de abastos, donde toman el aperitivo y beben cervezas. Tras las comidas, la gente acaba acudiendo a las terrazas de la calle Castaños y adyacentes, a apenas unos 100 metros, donde se distribuyen entre los discobares. Una vez cerrados estos, toman el relevo las discotecas de modo que el follón del gentío está presente desde las cuatro de la tarde hasta las seis de la madrugada siguiente en fines de semana.

“El Ayuntamiento debe regular el ruido y declarar el barrio como Zona Acústicamente Saturada”, denuncia Alcázar Moreno, presidenta de la Asociación de Vecinos del Centro Tradicional. “No hacen más que conceder licencias de terraza y aperturas de discotecas. No podemos descansar en toda la noche”, protesta quien asegura que en el salón de su casa, a las siete de la tarde, se registran hasta 70 decibelios los sábados. Es el equivalente a tener una aspiradora encendida en el salón de una casa todo el rato o el ruido que uno siente en mitad de una calle con mucho tráfico. “¿Eso se puede aguantar? Ni puedo ver la tele, ni mis nietos echar la siesta. No digamos yo”, lamenta esta ama de casa de 62 años.

En los últimos meses es cierto que Alicante ha vivido un boom de terrazas. Desde julio el Ayuntamiento gobernado por el PP concedió licencia para 48 veladores. Bares, cafeterías y pubs buscan dar una oferta a sus clientes para poder fumar mientras consumen; y el Ayuntamiento, obviamente, obtiene más recaudación. La Asociación de Locales de Ocio de Alicante cifra en 2.500 y 3.000 las que se desplazan a la capital a tardear.

Diez asociaciones de vecinos de la ciudad ya denunciaron ante el Síndic de Greuges que el Ayuntamiento no cumple la ordenanza de Ocupación de Vías. Presentaron unos 150 “casos denunciables”. La próxima semana a los vecinos se unirá la Patronal hotelera al tener hasta cuatro de sus miembros afectados en la zona, entre ellos el hotel de una cadena nacional.

“Es un desastre para nosotros”, asegura Valentín López, propietario del hotel Rialto, un puesto familiar de apenas tres plantas en pleno meollo. López lleva desde 2009 poniendo denuncias por el ruido de su zona. “Los clientes no pueden dormir”, continúa López, “el que viene me pone malas críticas en internet (el 70% de sus reservas se hacen vía ordenador) y en algunos casos hasta la gente se ha salido de la habitación”, lamenta este hotelero. “Mis clientes vienen a descansar no a bailar”, aclara.

 

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