Un empresario desafía a Arturo Fernández al frente de la patronal

Por primera vez en 36 años, las elecciones de CEIM no tendrán un solo candidato Hilario Alfaro censura la imputación del actual presidente en el 'caso Bankia'

De derecha a izquierda, Hilario Alfaro y el actual presidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández.
De derecha a izquierda, Hilario Alfaro y el actual presidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández.

Dos empresarios se disputarán por primera vez en sus 36 años de historia la presidencia de la patronal madrileña, un puesto para el que, desde su creación en 1978, siempre se había presentado una lista única. La Confederación Empresarial de Madrid (CEIM), que agrupa a cerca de 1.300 empresarios, la dirige desde 2007 Arturo Fernández, presidente también de la Cámara de Comercio e imputado como representante de la patronal en el caso Bankia.

Las elecciones se convocarán en enero y se celebrarán en marzo, pero Fernández ya tiene al menos un rival: Hilario Alfaro, presidente de la Confederación de Comercio de Madrid, que se declara amigo de su contendiente pero ve necesario “abrir las ventanas y que entre aire limpio” para evitar la actual “falta de transparencia y falta de independencia respecto a la Administración” de la CEIM.

Fernández creó hace dos años el cargo de adjunto a la presidencia para situar como su número dos a Lourdes Cavero, esposa del entonces vicepresidente y ahora presidente regional, Ignacio González (PP). Ese nombramiento fue contestado entre los empresarios (pero casi siempre en voz baja) por la pérdida de independencia que pudo suponer para la patronal. Preguntado por este periódico, Fernández asegura que, en caso de ganar las elecciones, mantendrá a Cavero en su cargo, por el que cobra “un pequeño sueldo”.

Cuando fue nombrada, en septiembre de 2011, se comunicó a la Junta Directiva que su salario sería de 78.000 euros, pero Fernández dice ahora que ronda los 90.000 o 95.000 euros. Cavero formaba parte de la CEIM antes de su nombramiento de adjunta a la presidencia como representante de Asociación Española de la Industria Eléctrica, que abandonó en 2011 tras un expediente de regulación de empleo; tras 26 años de trabajo, recibió 700.000 euros de indemnización. Poco después, fue fichada por Fernández. “No tengo ningún motivo para no mantenerla, pero Alfaro parece que no lo haría”, añade el presidente.

En efecto, el otro candidato ha señalado a EL PAÍS que aboga por la máxima independencia de la Administración. Y añade: “Tengo posibilidad de ganar, pero debemos disputar unas elecciones ejemplares, limpias y transparentes, en las que el voto sea libre y secreto, sin presiones. Estoy seguro de que la Comunidad se mantendrá al margen”.

Alfaro (Madrid, 1957) dirige una cadena de seis tiendas de ropa con 20 empleados que fundó su abuelo. Fue presidente de la Asociación Empresarial del Comercio Textil entre 1999 y 2007, y está al frente de la Confederación de Comercio de Madrid desde 2002, puesto que promete dejar antes de verano “gane o pierda”. “Al primero al que le dije que me quería presentar fue a Arturo, nos llevamos bien, otra cosa es que me guste su manera de gestionar. Me han animado a presentarme. Creo que hemos perdido credibilidad ante la sociedad de forma alarmante. En los últimos 10 años nos hemos hecho un lío y hemos perdido los principios de la Transición —mérito, esfuerzo, trabajo, independencia—, el crecimiento que nos deslumbró y no hemos sabido asimilar”, explica Alfaro.

La CEIM la dirigió Fernando Fernández-Tapias, “un empresario independiente del poder”, entre 1985 y 2002. “A partir de ahí, empezaron los arañazos y todo fue degenerando”, señala Alfaro. Entre 2002 y 2007 estuvo al frente Gerardo Díaz Ferrán, expresidente de Viajes Marsans, que dejó el puesto a Arturo Fernández tras ser nombrado presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales.

Díaz Ferrán dimitió tres años después, tras la quiebra de todas empresas, y en junio fue condenado por la gestión fraudulenta que hundió Marsans. Fernández tampoco está libre de sombras. Está imputado en el caso Bankia como consejero en representación de la patronal (está acusado, junto a 32 personas más, de falsificación de cuentas y apropiación indebida por el proceso que llevó a la antigua Caja Madrid a ser rescatada por el Estado). Y una investigación de la Cadena Ser descubrió a principios de año que pagaba a sus empleados parte del sueldo en dinero negro. La Fiscalía de Delitos de Económicos de Madrid ha cerrado el caso, presuntamente tras el pago de una multa millonaria, que según eldiario.es podría ascender a 671.000 euros.

“No todos somos iguales. Cada uno es responsable de lo que ha hecho. Y creo que no debería concurrir un candidato imputado”, señala Alfaro, que desliza además: “Yo no vivo de la Administración”. Lo dice en referencia a los contratos del grupo hostelero de Fernández (Madrid, 1945). “Mi empresa la fundó mi abuelo hace 112 años, tiene hoteles, gasolineras, colegios, fábricas... Empleamos a 2.000 personas. Está en proceso de reestructuración, pero de los 112 establecimientos que llevamos, sólo hay dos o tres concesiones. Y una de ellas, la cafetería del Congreso, parece que la hemos perdido”, responde Fernández. La que sí mantiene seguro es la cafetería de la Asamblea regional.

De su imputación, Fernández dice que no hizo “nada especial”, “solo representar los intereses de CEIM”. “En absoluto” le impide presentarse a la reelección, como hará, pues los estatutos no lo prohíben y, además, “hay mucha gente imputada en España y hasta que no hay condena...”. Confía además en que se le levante la imputación antes de fin de año.

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