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Vila urge a invertir 306 millones en Rodalies para reducir incidentes

El consejero vaticina “un frente de discrepancias” con Pastor por la euroviñeta

Operarios en el convoy descarrilado el domingo en Sant Andreu.
Operarios en el convoy descarrilado el domingo en Sant Andreu.

La Generalitat ha elaborado junto a Renfe un informe en el que se recogen sucintamente una serie de pequeñas inversiones urgentes y necesarias para mejorar el servicio de Rodalies en Barcelona. El Departamento de Territorio ha remitido el documento al Ministerio de Fomento con la intención de que en el plazo de un año y medio realice las inversiones demandadas, cuya ejecución requeriría en torno a 306 millones de euros. El objetivo, paliar la situación de “estrés” en la que estaría sumida la red ferroviaria de corta distancia en los túneles que cruzan Barcelona, escenario de mil movimientos de trenes diarios.

El último accidente ocurrido en la estación de Sant Andreu Arenal el pasado domingo, el descarrilamiento de un Rodalies que se saldó con tres heridos leves, ha acelerado las exigencias de la Generalitat, pese a que la redacción de esas prioridades son anteriores a la enésima incidencia en la red de corta distancia.

“La situación es francamente inadmisible”, subrayó rotundo el consejero de Territorio, Santi Vila. “Más allá de las triquiñuelas políticas y de los famosos 4.000 millones comprometidos en el Plan de Rodalies, lo que es una evidencia es que tenemos una red excesivamente estresada, con mucha más actividad de la que resiste la infraestructura y el mantenimiento que se ha hecho hasta ahora”, explicó en un acto organizado por el Ateneu Barcelonès. Allí, no obstante, negó que el servicio, tal y como se presta actualmente, sea “inseguro”, pero sí que aseguró que “la no inversión crea las condiciones idóneas para que se incrementen las incidencias en la red o los errores humanos”.

Las actuaciones consensuadas apenas requieren grandes inversiones —están todas ellas por debajo de los 15 millones de euros— y la Generalitat cree que con ellas se podrán eliminar incidencias y dotar de mayor capacidad de transporte a la red de Rodalies.

Por ejemplo, queda fuera de las demandas la instalación del sistema de señalización que estaba previsto. También el túnel de Montcada o el desdoblamiento de la línea de Vic. Pero sí que se incluyen obras como la ampliación de los andenes de la estación de Arc de Triomf, que con apenas 900.000 euros permitirá poner en servicio trenes de doble convoy en las líneas del Maresme, hoy masificadas en las horas punta. Se prevé también cambiar los circuitos de vía de esa línea, donde en 2011 hubo 28 averías por su mal estado de mantenimiento. Similares trabajos se demandan para el tramo entre Montcada-Bifurcación y Sants, valorados en 11,7 millones, lo que aportaría solvencia al túnel de plaza de Cataluña. Y se prevén mejoras en la estación de Bellvitge y mejoras de accesibilidad e información en otras 16 estaciones.

“El Gobierno no puede decir que no. La respuesta ha de ser sí o sí”, señaló Vila, quien admitió que mantiene una buena relación con la ministra de Fomento, Ana Pastor, para después bromear: “Nadie es perfecto”. Tras haber alcanzado durante este año diversos acuerdos en materia de infraestructuras, el consejero apostó que en 2014 habrá “un frente de discrepancias” con la ministra.

Agravios comparativos

Será a cuenta de la implantación de la euroviñeta que plantea el Gobierno catalán en el Eje Transversal, por lo que los camiones de gran tonelaje que quieran utilizar esa vía tendrán que pagar por su uso. La Generalitat está convencida de su necesidad —“es injusto que una persona de Barcelona pague a los camiones que vienen de Francia o de Rumanía y van a Fraga por la C-25”, dijo— pero censura que el Gobierno central se oponga a extenderlo al conjunto de las vías de altas prestaciones de todo el territorio español. “Es tacticismo político”, señaló Vila, para después decir que “son argumentos de secesión”, en referencia a los agravios comparativos.

“El Gobierno no aplicará la euroviñeta porque no se atreve, esperará a que se lo imponga Europa. Lamentable”, afirmó el consejero de Territorio. En opinión de Vila, además, la reticencia del Gobierno a implantar peajes en las autovías se explica por el coste electoral que la puesta en marcha de esta medida le supondría. “Están convencidos de que superarían los problemas de corrupción y no superarían hacer las vías de pago”, comentó muy serio.