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La oposición reprocha a una Barberá ‘ausente’ su docilidad con el Gobierno

El vicealcalde defiende la gestión del PP ante la negativa de la alcaldesa a debatir

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, a su llegada al pleno.
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, a su llegada al pleno.

El debate del estado de la ciudad de Valencia fue un calco del celebrado en 2012. Convocado a instancias de la oposición, igual de encorsetado y corto, y con la alcaldesa Rita Barberá al margen de la contienda dialéctica. Por segundo año consecutivo, la regidora de la tercera capital española se limitó a administrar los turnos de palabra —10 minutos de exposición inicial y 5 de réplica— en un pleno extraordinario que duró unos 80 minutos.

Los tres grupos de la oposición —PSPV (de quien partió la iniciativa el año pasado de recuperar un debate que no se celebraba desde hacía 18 años), Compromís y EU— arremetieron este miércoles contra la política de “ordeno y mando” del PP, que ha sacado grandes proyectos urbanos sin consenso alguno. El endeudamiento, la suciedad, el recorte de inversiones del Gobierno de Mariano Rajoy en Valencia y la docilidad con que Barberá lo ha encajado.

“Valencia tiene muchas posibilidades, pero también dificultades”, comenzó el portavoz socialista, Joan Calabuig. El concejal se refirió a los más de 100.000 parados censados en la capital, a los 1.000 millones de euros de deuda pendiente, a la caída en más del 60% de las inversiones del Estado en Valencia desde que gobierna Rajoy, a la suciedad o a los recortes sociales.

Las propuestas de la oposición para mejorar Valencia

Los grupos de la oposición entregaron a la alcaldesa sus propuestas de mejora. Son estas:

PSPV: Un plan de choque contra el desempleo que destine más presupuesto (20 millones) a la lucha contra el paro. Creación de la Agencia Urbana de Alta Tecnología, apoyo a los autónomos, e impulso de la rehabilitación en los barrios de la capital. Un plan municipal de seguridad vial que pacifique el tráfico y favorezca la convivencia de peatones, ciclistas y conductores. Desbloqueo del Cabanyal, plan para la fachada marítima, reclamar la deuda histórica a la Generalitat y recuperar la Mostra del Mediterráni.

Compromís: Reactivación del Cabanyal, exigir a la Generalitat la condonación de los 11 millones que cuestan las obras del aparcamiento de la plaza de Brujas. Consulta ciudadana sobre los usos de la dársena, plan de choque de desratización, mejora de la limpieza, plan de gestión de los solares municipales y exigencia de la deuda a la Generalitat. Auditoría de la exclusión social y plan integral para combatirla, carril bici en la primera ronda de la ciudad, contrato programa de transporte público, reducción del 21% del IVA a las Fallas y revisar la política de horarios comerciales.

EU: Una ley de financiación de las Haciendas locales más justa con los ayuntamientos, un plan de movilidad sostenible, que tenga al peatón como eje fundamental. Recuperación del Cabanyal-Canyamelar , plan de mantenimiento de los edificios municipales, sobre todo, los colegios. Diseño, con participación ciudadana, de un plan para toda la franja litoral y solicitar al Gobierno inversiones que garanticen el Parque Central

Joan Ribó, portavoz de Compromís, retó a Barberá a bajar de la tribuna: “Tenga el valor de debatir con la oposición”, le dijo. “Parece que con la cancelación de la F-1 y la imposibilidad de ser subsede olímpica se ha quedado sin modelo de ciudad”, le lanzó Ribó a Barberá.

El político criticó que el Ayuntamiento multe a ciudadanos por abandonar el coche en la calle con 500 euros mientras ella tiene aparcado dentro del recinto consistorial su coche particular desde hace años, sin la ITV y con las ruedas desinfladas. Barberá abandonó en ese momento el pleno durante unos minutos. Ribó también le echó en cara que el PP valenciano votara contra la rebaja del 21% del IVA a las Fallas o que se haya quedado muda frente a Rajoy. “Nada que ver con su actitud combativa hacia Zapatero [presidente del anterior Gobierno]. Queda claro que los suyo entonces era postureo político”, le acusó el concejal.

Amadeu Sanchis, portavoz de EU, reprochó a la alcaldesa que los presupuestos del Estado se hayan recortado y no exista compromiso económico para el soterramiento de las vías en Serrería, para el Parque Central o la Marina. Sanchis criticó los recortes en la Empresa Municipal de Transportes (EMT), lo que ha provocado un descenso de casi 300.000 viajeros y lamentó el desamparo oficial que sufren El Cabanyal o La Punta.

El vicealcalde Alfonso Grau defendió la gestión del gobierno local. “Valencia ha vivido una gran transformación fruto de sus ciudadanos y de una planificación ambiciosa pero realista de este gobierno”, apuntó. El número dos del Gobierno local afeó a Ribó que hable ahora de las Fallas “cuando usted era un enemigo acérrimo de ellas”, le dijo.

Y dedicó a los tres grupos una puya política: “Ustedes tres tienen pocas cosas en común, pero les une su ambición de poder y el desprecio absoluto a las señas de identidad valencianas”, enfatizó.

Grau defendió proyectos como la recuperación del patrimonio histórico, la Marina real o el Parque Central —hoy tiene previsto reunirse en Madrid con los bancos para avanzar en la financiación de la primera fase del proyecto—. El vicealcalde reivindicó los grandes eventos porque han traído a Valencia turistas que gastan más de 1.000 millones de euros anuales. Al final mostró una foto del coche particular de Ribó estacionado en el aparcamiento reservado a los coches oficiales como si lo hubiera pillado en falta. “Si vine con mi coche un día pero yo hablo de un coche abandonado [de Barberá]” y de la diferencia de trato, se ratificó.

En la segunda ronda y última ronda, el socialista Joan Calabuig reconoció ante Grau que el PP había aportado mucho a Valencia “pero esta ciudad no empezó con ustedes”, matizó. Sanchis, de EU, enmendó la plana a Grau, que le acusó de asistir a manifestaciones “catalanistas” el 9 d’Octubre. “Reivindicamos una mejor financiación autonómica y más medidas contra el paro”, precisó.

Barberá abandonó el hemiciclo en un par de ocasiones y solo tomó la palabra para amonestar a los concejales que se excedieron del tiempo asignado o al público que presenció el debate desde el palco de invitados. Al inicio habló la representante de la FAPA de Valencia, Amparo Cifre, que criticó los recortes en Educación y reclamó al Consistorio que revise y subsane las deficiencias de los colegios de la ciudad.