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Madrid privatiza el cuidado de todos sus parques, incluidos los históricos

Los funcionarios solo cuidarán de pequeñas áreas del Retiro y la Casa de Campo

Una trabajadora atiende un invernadero de El Retiro. Ampliar foto
Una trabajadora atiende un invernadero de El Retiro.

El Ayuntamiento de Madrid ha privatizado la conservación de los parques y jardines históricos de la capital, que hasta ahora corría a cargo de jardineros municipales y que en las próximas semanas pasará a manos de la empresa que logre la adjudicación.

El 16 de septiembre se conocerán las ofertas recibidas para hacerse con el nuevo contrato integral de gestión de parques y viveros municipales, por el que el Ayuntamiento (en manos del Partido Popular desde hace 22 años) pagará 386 millones de euros. El contrato tiene una duración de ocho años y en principio entrará en vigor el 1 de noviembre para ir agrupando de forma escalonada los 24 contratos que hay ahora con diferentes empresas para realizar esos servicios. Pero no se limitará a reunir todo lo que ya se hace, sino que ampliará también el rango de servicios de gestión indirecta del Ayuntamiento.

Así, la plantilla de 290 jardineros que se ocupan en la actualidad de cuidar parques y jardines como El Retiro o la Quinta de la Fuente del Berro dejarán su lugar a empleados de la adjudicataria. Como se trata de funcionarios municipales, no serán despedidos, sino trasladados a viveros o a un área delimitada dentro del parque del Retiro. Además, el Ayuntamiento recalca que se les ha ofrecido ocuparse del control de las empresas adjudicatarias.

Juan Carlos Nicolás, dirigente sindical de Comisiones Obreras, denuncia que los jardineros municipales, “seleccionados por su conocimiento y destreza, formados durante años por el propio Ayuntamiento, y conocedores por su experiencia de los parques que les ha tocado cuidar”, quedarán “relegados a un papel residual, y probablemente condenados a desaparecer en un futuro no muy lejano”. A las empresas adjudicatarias de los contratos integrales (que no se limitan a jardinería sino que se extienden a todos los servicios municipales: limpieza de calles, recogida de basuras, etcétera) no se las controla y valora por el número de empleados que dediquen a una tarea, sino por sus resultados; no se tiene en cuenta, por ejemplo, cuántos operarios se encargan de vaciar papeleras o cada cuánto pasa el camión de la basura, sino que la papelera esté vacía y la basura recogida.

Según Nicolás, eso llevará a que las empresas reduzcan al máximo el número de empleados dedicados a cuidar los parques, con el consiguiente deterioro de esas zonas verdes. Pone como ejemplo el parque de Sancho Dávila, junto a la Quinta del Berro, en el que, según afirma, tan solo dos personas cuidan de seis hectáreas. Uno de los jardineros de esa quinta municipal denuncia: “Las empresas concesionarias hacen jardinería de batalla: si no hay dinero, no se abona, prevalece el beneficio económico y al final terminan por cortar el césped sólo cuando un vecino llama a quejarse al número de información municipal”.

El Ayuntamiento ha probado la gestión integral de parques en el Juan Carlos I y en Madrid Río. Con este modelo, la empresa adjudicataria no solo se ocupa de las labores de jardinería, sino que además conserva el mobiliario urbano, las farolas, las fuentes y los parques infantiles. Realiza también la limpieza general y de pintadas o se encarga de la seguridad.

A partir de noviembre, se incorporarán a este sistema los parques históricos (303 hectáreas, que incluyen El Retiro, el parque del Oeste, la Quinta de los Molinos, los jardines de Sabatini, la Dehesa de la Villa, etcétera), los parques singulares (318 hectáreas, como el parque lineal del Manzanares) y los parques forestales (2.106 hectáreas, principalmente en la Casa de Campo).

¿Qué harán a partir de ahora los jardineros municipales? Cuidarán de una zona del Retiro (40 hectáreas de un total de 118), una pequeñísima área de la Casa de Campo y los viveros, aunque contarán también en eso con ayuda de la empresa concesionaria. ¿No tendría más sentido que siguieran con sus labores actuales, en lugar de circunscribir su trabajo? Al Ayuntamiento le sale más barato pasar a gestión indirecta el cuidado integral de los parques (confía en ahorrar hasta 22 millones en los ocho años de contrato), aunque eso suponga dejar a medio rendimiento su cuerpo de jardineros.

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