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“Yo vivo en perpetuo riesgo”

El cineasta rompe un silencio de tres décadas con 'Alegrías de Cádiz', que estrenará en Alcances

Gonzalo García Pelayo con la moviola con la que montó 'Vivir en Sevilla'. Ampliar foto
Gonzalo García Pelayo con la moviola con la que montó 'Vivir en Sevilla'.

Su vida es tan de película que ya son dos las cintas que ha inspirado. Y es que cuando alguien repasa todos los oficios desempeñados por Gonzalo García-Pelayo la lista, más que una biografía, parece un disparatado guion. Nació en Madrid hace 66 años de padres jerezanos, a los ocho años se trasladó con su familia a Sevilla, ciudad que le marcó y en la que él también dejó su huella sembrando la semilla del rock andaluz. En 1967 marchó a París a calentar motores para su ingreso en la Escuela de Cine de Madrid, donde le examinó nada menos que Luis García Berlanga. Ambos se gustaron mutuamente.

Director de cine y televisión, productor musical, conductor de programas de radio, escritor, apoderado de toreros y jugador de casinos —actividad esta última que le llevó a diseñar un método legal para ganar en la ruleta y que aplicó en casinos de todo el mundo— son solo algunas de sus ocupaciones. Y es que a García-Pelayo le gusta arriesgarse, tanto que ahora, 31 años después de su última producción, está montando su sexta película: Alegrías de Cádiz. La cinta se estrenará el 13 de septiembre en Alcances, la Muestra Cinematográfica del Atlántico, que se celebra en capital gaditana y supone su vuelta al cine.

Pregunta. ¿Qué le ha llevado a ponerse otra vez detrás de una cámara?

Respuesta. Me animó la buena acogida que tuvieron mis películas en el Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2012. Me dedicaron un seminario en el que estuvieron hablando de mi trabajo ocho horas. ¡Mi hijo mayor no se lo creía! Yo me había quitado del cine porque pensé que mis películas no le interesaban a nadie, ni al público ni a los críticos.

P. Pues ahora algunos lo tienen por un cineasta de culto, ¿de verdad que le fue tan mal?

R. Manuela fue un éxito de público, pero un fracaso de crítica, y Vivir en Sevilla no le interesó a casi nadie. Sin embargo, Intercambio de parejas frente al mar me dio mucha fuerza porque tuvo mejor acogida y un crítico tan riguroso como era José Luis Guarner le eligió la mejor película del año [1978]. Las otras dos no gustaron.

P. ¿Qué ha pasado para que su cine empiece a reconocerse tantos años después?

R. Puede que en los setenta yo no estuviera en sintonía con el público y ahora sí lo esté. En aquellos años la mayoría estaba obsesionada con cuestiones políticas y con las reivindicaciones del nacionalismo andaluz, temas que no aparecían en mis trabajos.

P. ¿Cómo ha comenzado este revival de sus películas?

R. Empezó hace tres años en el Festival de Cine de Buenos Aires, donde programaron dos títulos, pero entonces yo no me enteré. Álvaro Arroba, un crítico español que escribe en la revista Lumière y que yo no conocía, seleccionó Vivir en Sevilla como una de las 10 mejores películas de la historia, algo que yo no me creo pero... Después de eso me llamaron para el ciclo de Sevilla y pensé que se trataría de algo casi arqueológico, pero la reacción del público y el interés que demostró mucha gente joven hicieron que me ilusionara por el cine otra vez.

P. ¿Por qué ha elegido una historia que transcurre en los Carnavales de Cádiz para su vuelta?

R. Yo siempre he retratado los sitios que conozco bien. Hace 25 años que voy a los carnavales y sentí que tenía que hacer una película que reflejara la cultura de Cádiz, sin referencias al exterior, todo intramuros. En Alegrías de Cádiz hay una clara voluntad de meter ciertas cosas, de que la cinta se convierta también en un documental, aunque no lo es; en un retrato de personajes del carnaval como el Yuyu, el Selu o el Love. Además, aparecen guiños a grandes artistas que ya no están: Pericón y Chano Lobato, entre otros.

P. Entonces la música tendrá un papel fundamental en Alegrías de Cádiz.

R. En todas mis películas la música ha sido siempre lo primero. Antes de rodar Manuela [su primera película en 1975] ya tenía toda la música preparada y adapté el rodaje a la música, no viceversa como se suele hacer. Con Alegrías de Cádiz me ha ocurrido algo parecido porque todo empezó con una canción inédita de Fernando Arduán, Pepa, que él le escribió a su mujer. Creo que es la mejor que he escuchado después de Por ella, de José Manuel Soto.

Filmografía

  • Manuela (1975). Una historia rural protagonizada por Charo López y basada en la novela homónima de Manuel Halcón.
  • Vivir en Sevilla (1978). Su obra más celebrada, una historia de amor en la que retrata a la ciudad y a sus protagonistas como el roquero Silvio o el bailaor Farruco.
  • Intercambio de parejas frente al mar (1978). Con guion del escritor José María Vaz de Soto.
  • Corridas de alegría (1982). Entre comedia sexual y road movie en la que un preso de se fuga de la cárcel para encontrarse con su amada.
  • Rocío y José (1982). Un retrato de la romería de El Rocío a través de una pareja de enamorados.

P. El cantautor Fernando Arduán es uno de los protagonistas de la cinta, ¿quienes son los otros?

R. Están Fernando, que hace la parte más romántica, y Jeri Iglesias, que encarna el lado más duro. Los dos están enamorados de la misma mujer, Pepa, personaje que interpretan cuatro actrices distintas. La película tiene una frase, un verso de Luisa Grajalva, que es su eje central: ‘Ser fiel a lo incierto’. Y todos los personajes viven instalados en el riesgo que acarrea lo incierto.

P. ¿Cómo usted?

R. Solo cuando uno pasa de los 100 años empieza a escribir sobre otra gente; pero cuando estás al final de la adolescencia como yo, mis personajes son todavía mi álter ego [dice medio en broma, pero con una gran carga de verdad].

P. ¿Por qué cuatro actrices para un personaje?

R. Quería representar a la mujer gaditana y me planteé que desdoblaría el personaje en cuantas actrices me parecieran adecuadas en el casting. Cada una tiene una característica de las gaditanas y solo una, Beatriz Torres, es profesional. Para las otras tres, será su primera vez.

P. Además de The Pelayos, la película que dirigió Eduard Cortés (2011), Alcances estrenará el documental Vivir en Gonzalo, de Pepe Freire y Luis García Gil, en el que cuenta su vida. ¿Cómo se siente al verse convertido en protagonista?

R. Cuando vi a Lluís Homar haciendo de mí en The Pelayos, no pude dormir esa noche. Me pareció increíble porque nos vimos tan solo una vez cuando él estaba preparando el papel y supo copiar mis gestos, incluso los que hago de forma inconsciente. Ante el estreno del documental tengo casi tanta ilusión como con mi película. De momento, no he visto nada. Me he limitado a ponerlos en contacto con la gente que me han pedido.

P. Una última cosa que supongo que todo el mundo le querría preguntar, ¿cuánto dinero ganó jugando a la ruleta?

R. Ganamos 200 millones de las antiguas pesetas, pero a repartir entre los 12 miembros de mi familia que trabajamos en el método. Para mí fueron 60 millones y llevo mucho tiempo viviendo de eso.

P. ¿Qué es más arriesgado apostar o hacer una película?

R. Yo vivo en perpetuo riesgo. Todas las tardes apuesto online por caballos que se pagan 25 x 1, eso es mucho más arriesgado que dirigir una película.

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