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Los trabajadores de ambulancias salen a la calle contra los recortes

Unos 300 empleados se concentrar para protestar tras sufrir una reducción salarial del 9,2%

El sector se prepara para otoño caliente con cuatro días de huelga en septiembre

La protesta de hoy en Barcelona.

Los trabajadores de ambulancias dieron ayer el pistoletazo de salida de un otoño que se avecina caliente. Unos 300 empleados del sector salieron a la calle para protestar contra el recorte unilateral del 9,2% en el sueldo que les aplica la patronal desde julio de forma indefinida. Los trabajadores se concentraron a las 10.30 frente a la Sagrada Familia ante la curiosa mirada de los turistas y bajo una lluvia fina e intermitente. Allí, recordaron que el transporte sanitario es un servicio público que está al servicio de todos. “A este ritmo tendremos que ir al hospital a pie” era el lema de la pancarta de salida.

“Es la primera manifestación hacia la huelga”, avisó Venanci Garcia, representante de Ambulancias de Comisiones Obreras. Los tres sindicatos mayoritarios —CC OO, UGT y USOC— han convocado cuatro días de huelga entre el 9 y el 12 de septiembre por si la mediación del Tribunal Laboral, prevista para el día 6 de ese mes, fracasa. Los sindicatos han denunciado el incumplimiento del convenio colectivo, que cubre a 4.800 trabajadores, por parte de la patronal ACEA.

El sector de las ambulancias funciona mediante concurso público y está en manos de una treintena de empresas. La Generalitat decidió que aplicaría al sector el mismo recorte (del 4,6%) que ha ejecutado en las tarifas a los hospitales. “Pero a los trabajadores la patronal nos recorta el doble de lo que la Generalitat les recorta a ellos”, denuncia Garcia. Los sindicatos califican la medida de “ilegal”. La patronal, por su parte, ha evitado atender a las llamadas de este periódico.

Los trabajadores decidieron marchar desde la Sagrada Familia hacia la plaza de Sant Jaume por la calzada de las calles, pese a que no tenían permiso para cortar el tráfico. Víctor Mejías, de 25 años, fue a la manifestación con su perro, un bulldog francés de nombre Milo. “No tengo con quien dejarlo”, explica. Mejías trabaja como técnico en una ambulancia de urgencias y se muestra orgulloso de su trabajo. “Lo que hago es importante para la gente”, comenta. Los recortes, sin embargo, han nublado ese sentimiento. “Esta situación te desmotiva un poco”, reconoce. Lo mismo opina una conductora que prefiere no dar su nombre por miedo a represalias. “Esto es un trabajo vocacional y nos están tomando el pelo”, dice.

“La patronal nos rebaja el sueldo el doble de lo que le recorta la Generalitat”

“Esto es una injusticia”, lamenta Joaquim García, que llegó desde Lleida para unirse a sus compañeros. García trabaja en el sector desde que este estaba en manos de la Cruz Roja, antes de que el servicio fuera abierto a la competencia privada. Mientras habla, el ruido de bocinas y cánticos es ensordecedor. Al llegar a la Plaza Tetuán, los manifestantes realizan un minuto de silencio simbólico que se termina al grito de “¡Vamos compañeros!”.

Los sindicatos denuncian que el sector ya sufre los recortes —en vehículos y en horas de trabajo— desde el 2011, lo que ha provocado un deterioro del servicio. “La pérdida en la calidad asistencial comportará un riesgo para la salud de todos los ciudadanos que utilizan el transporte sanitario no urgente y para todos los que en cualquier momento puedan necesitar el urgente”, denuncian en un manifiesto que ayer entregaron en la sede del Gobierno catalán.

Los sindicatos temen un recorte dramático en el nuevo concurso, que la Generalitat convocará previsiblemente en las próximas semanas. La incertidumbre y la tensión acumulada desembocaron a principios de agosto en el incendio intencionado de seis ambulancias y actos de sabotaje en otros vehículos. Los sindicatos se desmarcaron de los hechos, que investigan los Mossos d´Esquadra.

Los trabajadores alcanzaron la plaza de Sant Jaume más de dos horas después de salir de Sagrada Familia. Allí tocaba leer un manifiesto. “Un momento que me pongo las gafas, que 30 años de conducción hacen mella”, empezó no sin cierta ironía el trabajador encargado de leer en voz alto el documento. “La disminución del presupuesto ha comportado el aumento del tiempo de espera y del tiempo de respuesta”, dijo. Pasadas la una de la tarde era hora de dispersarse. La próxima cita, el día seis frente al Tribunal Laboral, donde los sindicatos se sentarán con la patronal.

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