Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La burbuja del ladrillo llenó de edificaciones el 20% del litoral gallego

Greenpeace sitúa a Sanxenxo entre los municipios más destrozados de España

Playa de Silgar, en pleno centro de Sanxenxo
Playa de Silgar, en pleno centro de Sanxenxo

Galicia ya ha destruido la quinta parte de su litoral situado a menos de 500 metros de la costa y aún puede hacerlo más. El informe Destrucción a toda costa 2013 presentado por Greenpeace dibuja una costa gallega abigarrada de ladrillo en la primera línea de mar. Un empecinamiento por inundar de viviendas esa franja, consecuencia de la pasada burbuja inmobiliaria, del que el municipio pontevedrés de Sanxenxo es paradigma: figura en el selecto club de los 25 —ocupa el número 17— de España a los que, según Greenpeace, hay que mirar para aprender “cómo no se debe gestionar el litoral”.

 Sanxenxo se lleva la palma del mal hacer urbanístico traducido en la “invasión del dominio público marítimo-terrestre” pero no es un caso único. El informe de la ONG alerta de que Nigrán, Vigo o Pontevedra han destruido ya más del 70% de su litoral amparados en la laxitud política que los ecologistas creen que retornará con la nueva Ley de Costas, al reducir de 100 a 20 metros la franja de protección en determinados tramos.

La gestión urbanística sitúa a Galicia en el informe de Greenpeace como la sexta comunidad autónoma que más costa ha destruido: un 1,59% respecto a la superficie total de la comunidad frente a la media del 0,55% del suelo del Estado en esa franja de los primeros 500 metros. Pontevedra encabeza el ranking con el 32% repleta de ladrillo, seguida de lejos por la de A Coruña, con un 13% y la de Lugo con el 10%. Ello, aunque, por municipios, la lista de los que más pronto han destruido su patrimonio natural durante los años de la burbuja inmobiliaria la integran Cangas do Morrazo, en Pontevedra y Rianxo, Fisterra, Muros y Ferrol, en A Coruña

El porcentaje que ofrece la organización ambientalista de la urbanización en esa franja de los 500 primeros metros frente a la playa es llamativo y pretende ser un aldabonazo en la conciencia colectiva sobre la “magnitud de la destrucción”: alcanza el 71% en Nigrán, el 70% en las ciudades de Vigo y Pontevedra, el 69% en la de A Coruña y el 68% en Fene.

Para elaborar la lista de los 25 municipios españoles que en mayor medida sucumbieron a la burbuja inmobiliaria, entre los que se encuentra el de Sanxenxo, Greenpeace ha tenido en cuenta distintas variables: la mayor superficie absoluta artificial, la mayor superficie artificial en la franja de los primeros 500 metros respecto a la total del municipio, los ayuntamientos que más rápido han crecido y los que, si continúa la tendencia vigente entre 1987 y 2005, antes dejarían de tener suelo natural. Del resultado se desprende que en Sanxenxo hay “una gran presión urbanística” sobre una parte del litoral y que se realizaron varios deslindes que “al no finalizarse en un tiempo razonable” han permitido que los límites de la zona de servidumbre de protección “no estuvieran claros, provocando un gran desorden urbanístico”. Greenpeace precisa que constructoras como la del exalcalde y actual diputado en el Congreso, Telmo Martín, fueron multadas por invadir la zona de protección.

Con la construcción amordazada por el pinchazo de la burbuja y la crisis, el panorama que dibuja Greenpeace para los próximos años es, sin embargo, igualmente preocupante. Ni la saturación urbanística de algunos municipios de la costa, invadida de ladrillo en más del 90% parece que vaya a poner freno a esta destrucción del litoral. “Todavía quedan municipios que disponen de buena parte sin urbanizar”, destaca la organización ambientalista convencida de que la principal amenaza es ahora “la cantidad de suelo declarado urbanizable, aunque no urbanizado, y los nuevos impulsos del sector turístico residencial” favorecidos por la reforma legislativa. Las consecuencias de esta permisividad urbanizadora supondrán en Galicia, según la ONG, el aumento del nivel medio del mar hasta 35 centímetros con lo que para amortiguar los posibles impactos en puertos habrá que “aumentar hasta un 50%” el tamaño de las estructuras en talud de las zonas muy expuestas al oleaje exterior.

 

Ribeira y Bueu, los mejores

C. H.

El boom urbanístico no afecta a todos los municipios de la franja costera por igual pese a que muchos ven en la protección ambiental un escollo económico y “promueven activamente la desclasificación de los espacios protegidos”. El informe de la ONG destaca que el 21% de los 155 municipios costeros que menos han construido en primera línea son gallegos. Y 33 de ellos apenas ocupan un 3,2% de la franja de los primeros 500 metros de costa. Son la esperanza.

Entre los que no han naufragado aún bajo el ladrillo Greenpeace destaca los de Bueu (Pontevedra), con un 38% de suelo costero protegido, o Ribeira (A Coruña), con el 35%. Estos tienen, junto a otros, “al menos sobre el papel”, figuras de protección efectiva “bajo normativa de parques protegidos”. Ambos municipios tienen islas (Ons y Sálvora) incluidas en el Parque Nacional Illas Atlánticas, y Ribeira también acoge el Parque Natural de Corrubedo.

La amenaza principal es, para la asociación ecologista, la nueva Ley de Costas. Para combatirla propone a los municipios que se declaren insumisos en su aplicación. Además, promueve la revisión de los planes urbanísticos para impedir nuevas construcciones, la imposibilidad de edificar en zonas de riesgo por cambio climático y una fiscalidad verde que favorezca a los municipios mejor conservados. El informe alerta de que la construcción de urbanizaciones e infraestructuras en la costa aumenta exponencialmente el riesgo por efecto del cambio climático así como la exposición a inundaciones.

A la vista de los datos que arroja el informe —con municipios como el de Sanxenxo compitiendo en masificación urbanística costera con los del Mediterráneo— los representantes de Greenpeace instan a los alcaldes a que apuesten por la protección del litoral y el desarrollo sostenible de sus municipios.