Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Más valencianos que nadie

La participación de productoras no locales que optan a la externalización de RTVV se reduce

Las razones son la imagen,la existencia de una plan de financiación y la lengua autóctona

Los productores Ximo Pérez y Kiko Martínez, de Tombatossals. Ampliar foto
Los productores Ximo Pérez y Kiko Martínez, de Tombatossals.

Cuando se empezaron a anunciar los planes de privatización o externalización estructural de la parrilla de Canal 9, a excepción de informativos y deportes, las productoras valencianas fueron tomando posiciones. Pronto se crearon dos polos en torno a sendas compañías de ámbito nacional, Secuoya y Vértice 360º. Estas habían fichado a conocidas personalidades políticas para pescar en todos los caladeros de la externalización de las cadenas autonómicas, con especial cuidado hacia las redes hegemónicas del PP. La primera fichó a Miguel Ángel Rodríguez, que fue portavoz del gobierno de José María Aznar, y luego incorporó a Santiago Sánchez, exdirector de TVE con el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. La segunda creó un consejo asesor presidido por el ministro del PP Josep Piqué, e integrado por el excargo socialista Luis Solana, entre otros.

En torno a Secuoya se situaron algunas de las productoras que más han trabajado en Canal 9, Trivisión (responsable de l'Alquería Blanca), Nadie es perfecto (Senyor retor) y la familia Reyna. Cada una de ellas con un 24%, más un 1% del periodista Ximo Rovira y un 1% de Manuel García, productor de la película de animación Tombatossal; Secuoya se quedaba con el 26% en un principio.

Josep Ramon Lluch.
Josep Ramon Lluch.

Vértice está representada a través de su filial valenciana Videac (Trau la llengua), a la que se unieron los estudios Galaxia y las productora Endora (Gormandia), entre otras.

Frente a ellas apareció un tercero en discordia, Uniprova, una veintena de pequeñas productoras valencianas lideradas por Perifèric TV, con el periodista Josep Ramon Lluch (presentador de Carta Blanca y director de Parle vosté), y Vértigo Consulting, de Arturo Orrico, director de producción de Canal 9 entre 1992 y 2004 y exdirector de antena de IB3. Forma parte de ella también la compañía Albena (responsable de Autoindefinits con Conta conta) o Estudios Andros. Uniprova hizo su presentación pública apostando por la condición de valencianía de la gran mayoría de sus socios y por el talento autóctono.

Mientras tanto, se iba concretando el contrato programa de RTVV que debía dar cobertura al pliego de condiciones para la externalización de programas, finalmente, aprobado el pasado miércoles. Se confirmaron entonces algunos requisitos que atenuaban la importancia de contar con un socio externo, que aportara principalmente una fuente de financiación segura para unas empresas siempre sufrientes por los retrasos y deudas del Consell. Todos los programas externalizados deberán ser en valenciano y al menos el 70% de los trabajadores que participen en los espacios tendrán que ser afectados por el expediente de regulación de empleo (ERE) de RTVV o haber trabajado tres años en el sector audiovisual valenciano. Además, se ofrece una fórmula de financiación. Los tres lotes de programas alcanzan un importe global de unos 9,4 millones de euros.

La nueva RTVV intenta hacer de la necesidad virtud. No parece tanto un ataque de valencianía sobrevenida como una búsqueda de su supervivencia en tiempos de crisis, con una parte de la opinión pública cada vez más proclive al cierre de canales autonómicos. El objetivo de Canal 9 y de Ràdio 9 es promover la lengua propia y la industria audiovisual, como se ha hecho en Galicia o Cataluña, además de dar noticias de proximidad. Es una vuelta al origen, al menos sobre el papel, a lo que dice su ley de creación, si bien por el camino RTVV se ha ido privatizando, desmembrando y perdiendo audiencia, a la espera de que lo que dicte el TSJ valenciano sobre su muy controvertido ERE.

Secuoya pierde peso en la sociedad con la entrada de Valencia Plaza

Las cosas han cambiado. Secuoya ha perdido peso en la sociedad en beneficio de la entrada de Valencia Plaza Ediciones (con varios empresarios valencianos entre sus accionistas), cuyo responsable Enrique Lucas será el presidente del consorcio, que se llamará como el mito literario castellonse Tombatossals, repartiéndose la mayoría de participaciones a partes iguales. Ximo Pérez (Trivisión) y Kiko Martínez (Nadie es perfecto) defienden su valencianía, la aportación de capital financiero y relacional de Secuoya, y esgrimen el éxito de audiencia de sus programas frente a aquellos que los apuntan como favoritos por sus buenas relaciones con el PP.

Josep Ramon Lluch, socio del exdirector general de RTVV Amadeu Fabregat en otra productora no integrada en Uniprova, confía en que se valore el talento y la experiencia e incide en que la ayuda financiera propuesta puede contribuir a consolidar una estructura industrial audiovisual autóctona. Rafa Lloret, de Videac, destaca la importancia de que se cuente con trabajadores despedidos de RTVV.

Los tres han manifestado públicamente que optarán a la adjudicación de los tres lotes por un año, a pesar de algunas dudas que suscita el pliego y la situación financiera. Y no serán los únicos, probablemente. Todos ellos deberán presentar sus propuestas antes del 10 de septiembre.

Más información