JOAN FRANCESC MARCO Exdirector general del Liceo

“Con los recortes, el Liceo no puede seguir en primera división”

“Reconozco que no gestionamos bien la crisis y no supimos explicar las cosas”, señala Marco

Joan Francesc Marco, ex director general del Liceo, retratado ayer.
Joan Francesc Marco, ex director general del Liceo, retratado ayer.CARLES RIBAS

Mientras Joan Francesc Marco (L’Hospitalet de Llobregat, 1951) vivía el viernes pasado “con mucha emoción” su última jornada laboral como director general del Gran Teatro del Liceo, los trabajadores del teatro pedían a la empresa minimizar en lo posible los efectos del ERE temporal que afectará a toda la plantilla del 1 al 24 de septiembre y en julio de 2014. No había, pues, clima alguno de optimismo en un teatro que Marco deja enfrentado a la peor crisis de su historia. “El verdadero drama del Liceo es la caída de su presupuesto a unos niveles alarmantes”, afirma Marco, muy preocupado por el futuro del teatro que ha dirigido en los últimos cinco años. “Cuando accedí al cargo, en julio de 2008, el teatro tenía 57 millones de euros de presupuesto y ahora solo tiene 39. Con estos recortes, el Liceo no puede seguir jugando en primera división”.

El descenso de las subvenciones (de 29 millones de euros en 2008 a 18,6 millones en la temporada actual) y los ingresos por taquilla (de 18 millones a 15), unidos a la caída del mecenazgo (de 7 millones a 5) ofrecen una siniestra radiografía de los peligros que acechan al futuro del templo lírico barcelonés. “Hemos cumplido el principal objetivo, que era mantener el nivel de calidad artística del teatro, que sigue en primera línea en cantantes y excelencia de los montajes, pero si las administraciones públicas no aumentan las subvenciones, veo muy difícil que el Liceo pueda mantenerse en primera división, no hay recursos para mantener una oferta artística de tan alto nivel”.

El ex director general del Liceo llega a la entrevista relajado, sonriente e ilusionado con su retorno al Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat, donde trabajó en los años setenta y ochenta, para asumir el cargo de comisionado de planificación estratégica. Marco está dispuesto a hacer balance. Eso sí, advierte que no piensa hablar de la aplicación del ERE temporal que afecta a los 363 trabajadores que integran la plantilla del Liceo. “Es una medida muy dura, desagradable e inevitable ante la crisis, pero no he asistido a las reuniones en las que se decidió presentarlo. Cuando Joaquim Molins, presidente del Patronato del Liceo, me comunicó que no contaba conmigo para seguir en el cargo de director general, no me quedó otra opción que dar un paso atrás para no interferir en las decisiones del equipo directivo”.

Marco reconoce que los momentos más duros de su etapa en el Liceo han sido los despidos de trabajadores y la cancelación de algunos espectáculos

Marco reconoce que los momentos más duros de su etapa en el Liceo han sido los despidos de trabajadores y la cancelación de algunos espectáculos de la pasada temporada. “No estoy arrepentido de esa decisión, porque en ese momento era la única opción ante la gravedad de la situación económica, pero reconozco que no gestionamos bien la crisis y no supimos explicar bien las cosas. Ciertamente, nuestra política informativa es manifiestamente mejorable”, apunta mientras recuerda un episodio que afectó a la imagen internacional del teatro.

“La situación era de no retorno, sin recursos para hacer frente a todos los espectáculos programados porque los recortes llegaron con la temporada en marcha. Comprendo que la imagen de un teatro que primero presenta un ERE y cancela espectáculos y después lo retira y recupera parte de la programación suprimida, se resienta, pero no tuvimos otra salida”, recuerda. “Después, la actitud de los trabajadores cambió por completo al ver la amenaza real de un ERE y se llegó a un punto de acuerdo para rebajar sueldos. Pero eso sucedió después”, apostilla.

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Reconoce errores en su gestión, pero asegura que “ahora el teatro está mejor gestionado y funciona mejor a nivel interno que cuando accedí al cargo”. Se siente orgulloso del nuevo equipo musical del teatro, dirigido por Josep Pons, y opina que no queda mucho margen para la reducción de cargos y personal del teatro —“hemos pasado de 449 a 363 trabajadores tras el proceso de despidos y jubilaciones anticipadas, que fue muy duro”—, y no quiere valorar la posibilidad de externalizar algunos servicios para rebajar los gastos de mantenimiento.

Hay críticas, sin embargo, que Marco no está dispuesto a aceptar, en especial aquellas que apuntan a una injerencia en cuestiones artísticas. “No me he metido nunca. La elección de títulos, cantantes, directores y montajes es competencia del director artístico, Joan Matabosch, y siempre he respetado su autonomía”, asegura. “Otra cosa es discutir algunos proyectos que he considerado inviables económicamente”.

Sobre el perfil del nuevo director general no quiere pronunciarse, pero sí recomienda una cualidad que él considera necesaria. “El Liceo es la casa de la ópera y la danza y, al margen de la capacidad de gestión empresarial, debe tener una sensibilidad especial hacia los temas artísticos; esto no es una empresa cualquiera”.

Tampoco entra a valorar la decisión del Patronato que preside Molins a la hora de optar por contratar una empresa de cazatalentos para seleccionar candidatos. Entre los posibles candidatos, han trascendido en los últimos días los nombres de Roger Guasch, director de la mutua de L’Alianza, Tom Seix, que fue director del Centre Cultural Sant Cugat, que se suman a los ya conocidos de Oriol Aguilá, director del Festival de Peralada, y Gemma Sendra.

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