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'CASO RUTH Y JOSÉ'

Los peritos no logran situar a Bretón en la finca antes de la desaparición

Emilio Hellín, experto en telecomunicación, señala lagunas en las rutas que realizó el acusado

Los expertos encontraron restos de gasóleo en la hoguera de la finca

La pifia de la identificación de los restos óseos en el caso de la desaparición de los niños Ruth y José, el 8 de octubre de 2011 en Córdoba, obligó al juez instructor a pedir toda una lista de pruebas periciales para tratar de confirmar o rebatir la versión que el padre de los niños y acusado de su doble asesinato, José Bretón, dio del caso: que sus hijos desaparecieron en un parque. Pero la fiscalía y la acusación particular mantienen que asesinó a sus hijos de seis y dos años e incineró sus cuerpos en su finca de Las Quemadillas, a las afueras de Córdoba. Varios estudios han dictaminado que los restos óseos allí hallados corresponden a dos niños de las mismas edades que los desaparecidos. El móvil de Bretón para cometer el doble crimen habría sido vengarse de su exesposa, Ruth Ortiz, quien acababa de anunciarle que se separaba de él.

Antes de que el juez instructor supiese que aquellos restos óseos eran efectivamente humanos —y no animales, como se identificaron erróneamente— armó todo el proceso con un gran cúmulo de estudios periciales. Otro de los estudios básicos fue el del teléfono móvil del acusado, un iPhone. La acusación mantiene que el celular fue desactivado o manipulado por Bretón para ocultar sus pasos, apagando programas de localización como el Latitude.

La acusación mantiene que el móvil del acusado fue desactivado

Durante su declaración en el juicio contra Bretón, el experto en telecomunicaciones Emilio Hellín —quien tras ser condenado por el asesinato, en 1980, de Yolanda González cambió su nombre por el de Luis Enrique Moro Hellín— situó a Bretón la mañana del día en que desaparecieron Ruth y José. Hellín ha destacado que varias funciones de localización geográfica del teléfono se desactivaron sin que se conozcan las causas y haciendo imposible la localización del sospechoso en horas concretas, como el tiempo que pasó en Las Quemadillas encerrado antes de denunciar la desaparición de sus hijos. La defensa del acusado ha recalcado que los datos de la compañía telefónica no indican que el móvil fuese apagado en ningún momento. Los peritos de la policía que investigaron el teléfono también han descartado que el móvil se apagase completamente en todo ese tiempo.

Según la defensa, el acusado pasó varias horas en casa de su hermana Catalina cuidando de sus sobrinos y sus hijos, sin salir de allí. La acusación y la fiscalía sospechan que sí se pudo ausentarse y que incluso pudo estar en Las Quemadillas —como indicó un testigo—, tal vez, afirman, ultimando el crimen que supuestamente iba a realizar esa misma tarde.

El teléfono del imputado indica que, en las horas en que Bretón dijo estar en casa de su hermana, realizó una llamada infructuosa a Ruth desde su móvil. Según Hellín, por los repetidores de telefonía que existen en la zona, su situación encajaría en los alrededores de la casa de Catalina, aunque sin descartar que esté dentro. Tampoco los peritos policiales que hicieron la misma prueba con técnicas distintas han podido descartar que Bretón estuviese dentro de la casa.

Hellín sí ha destacado que varias funciones de localización geográfica del teléfono se desactivaron sin que se conozcan las causas y haciendo imposible la localización del sospechoso en horas concretas, como el tiempo que pasó en Las Quemadillas encerrado antes de denunciar la desaparición de sus hijos. La defensa del acusado ha recalcado que los datos de la compañía telefónica no indican que el móvil fuese apagado en ningún momento. Los peritos de la policía que investigaron el teléfono también han descartado que el móvil se apagase completamente en todo ese tiempo.

Un perito afirma que necesitaron unos 80 litros de gasóleo y unos 250 kilos de material vegetal para recrear la hoguera que prendió Bretón

Hellín ha explicado al tribunal que el móvil de Bretón fue manipulado el mismo día de su detención, el 17 de octubre. De las 290 llamadas registradas, se borraron 32. Hellín asegura que todos los registros que fueron eliminados apuntan a llamadas realizadas entre el 30 de septiembre de 2011 y el 10 de octubre de 2011. Aun así, se conservaron los registros de seis de esas llamadas en forma de pantallazos (fotos de la pantalla del teléfono). Entre ellas, está la que hizo al servicio de emergencias 112 denunciando la desaparición de sus hijos. Un segundo borrado más profundo se efectuó, según el perito, cuando el móvil fue devuelto a la familia de Bretón.

También han testificado los peritos que estudiaron los restos de la hoguera, quienes han asegurado que comprobaron que había numerosos componentes vinculados al gasóleo, por lo que se podía deducir que este combustible actuó como acelerante. Otro perito ha afirmado que en una recreación de la hoguera necesitaron unos 80 litros de gasóleo y unos 250 kilos de material vegetal para lograr reproducir las mismas condiciones de calor que alcanzó la hoguera que prendió Bretón.

Por último, ha comparecido uno de los responsables del tanatorio de Córdoba, ingeniero experto en hornos incineradores. El técnico ha confirmado que con el uso de acelerantes, como el gasóleo, un cuerpo puede ser incinerado. Especialmente, ha afirmado, si se usa una mesa de hierro que actúe de pantalla, como la que usó Bretón el día en que sus hijos desaparecieron. Este experto ha apuntado, no obstante, que los esqueletos suelen terminar el proceso de cremación más o menos enteros y que es necesario molerlos para reducirlos a cenizas. “Aunque si se alarga la duración, pueden llegar a resquebrajarse y romperse en trozos pequeños”, aclara. La policía recogió 200 fragmentos, la mayoría de ellos de muy reducido tamaño, en la hoguera de Las Quemadillas.

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