La industria del videojuego, a debate en Barcelona

Un 40% de las productoras del sector, que mueve 1.900 millones, están en Cataluña

Gonzalo Suárez, ante la Filmoteca de Catalunya donde se celebra Gamelab
Gonzalo Suárez, ante la Filmoteca de Catalunya donde se celebra GamelabCONSUELO BAUTISTA

La industria del videojuego en España es como el fenómeno de Ángel Nieto de los años sesenta. Hay gente muy notable que está entre los top 10 pero falta masa crítica: “Hay unas 200 productoras —un 40% en Cataluña— , una sexta parte de lo que nos correspondería por capacidad”, opina Gonzalo Suárez, uno de los impulsores de Gamelab, un encuentro internacional de los profesionales del sector que desde ayer y hasta mañana se reúnen en Barcelona. Es la IX Feria Internacional del Videojuego y el Ocio Interactivo, la tercera que se celebra en Barcelona, y que este año ha reunido 700 congresistas; productores, distribuidoras y estudiantes en la Filmoteca de Cataluña.

Suárez, creador de videojuegos —como la serie Commandos— de formación autodidacta pero hijo del cineasta Gonzalo Suárez y casi predestinado al mundo de la imagen, opina que el sector en España tiene unas dificultades notables de financiación porque los bancos son recelosos de la industria del videojuego: “No saben ver el potencial y eso que los creativos españoles están muy reconocidos. Cuando Hideo Kojima —un importante productor de videojuegos de una multinacional japonesa— busca un filón creativo lo encuentra en una productora española”. Unas prevenciones que no parecen lógicas si se miran los números: la facturación de ese sector del año pasado fue de 1.900 millones de euros, un 17% más que en 2011. Y un género en clara expansión frente a otras industrias culturales muy golpeadas por la crisis, como el cine o el sector editorial. Más cifras: el crecimiento de consumidores es imparable y España está ya en los 13 millones. “Y las creaciones españolas se venden muy bien”, remacha Suárez.

Este especialista opina que España debería ver en el sector del videojuego y del ocio interactivo un vector estratégico de su economía, porque es una industria que importa dinero, como lo han hecho en Estados Unidos, Alemania, Japón o Corea.

La expansión del sector se ha producido en los últimos años, al ritmo que se han multiplicado los soportes: consolas, ordenadores, tabletas y, de forma muy especial, la telefonía móvil. Basta con echar un vistazo en cualquier metro o restaurante: de los periódicos o libros se ha pasado a los móviles o tabletas. “Y la incorporación de la mujer ha sido determinante en el consumo masivo”, afirma Suárez. La posibilidad de que España se suba al carro de los países de primera línea será o no será con la implantación de la tecnología de los Smart TV: “o somos colonizadores o nos colonizan”, resume Suárez. La batalla se está librando entre Microsoft, Sony, Amazon, Apple, Samsung y dice Suárez que Telefónica no está, por ahora, por la labor.

El videojuego se incorporó en 2008 al Ministerio de Cultura como un epígrafe y en 2010 se creó la Academia de las Artes y las Ciencias Interactivas. Pese a ello, y a que las universidades —como la Pompeu Fabra en Barcelona o la U-Tad, centro universitario de tecnología audiovisual— ya están formando profesionales del sector, la sensación de Suárez es que hace falta más confianza y ambición: “ya no somos el artefacto cultural denostado”.

En el encuentro de Gamelab, en Barcelona, se habla de esas cuestiones y de las novedades en el mercado. Como la presentación de la nueva PS4 a cargo de su diseñador, Mark Cerny, y de la evolución de la PlayStation desde las primeras versiones. La feria internacional pretende, sobre todo, facilitar el contacto y el intercambio entre los principales creadores del mundo de los videojuegos.

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