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Xosé María Díaz Castro será el homenajeado el Día das Letras 2014

El hombre que sabía 14 idiomas y escribió un solo libro

Xosé María Díaz Castro
Xosé María Díaz Castro

“Los chavales saltaron de contento como si hubiese ganado el equipo de fútbol”, describe el cura Alfonso Blanco, presidente da la Asociación Xermolos, como recibieron los alumnos del Instituto Poeta Díaz Castro de Guitiriz la decisión de la Real Academia Galega de dedicarle al escritor que le da nombre al centro el Día das Letras del año que viene. La reacción, además de lógica, describe también las expectativas que despierta la elección anual del autor elegido para ser homenajeado como símbolo de la literatura gallega.

El presidente de la Real Academia Galega (RAG) Xesús Alonso Montero, calificó a Díaz Castro como un “poeta evidente y no hermético, que puede ser considerado patriótico en el sentido menos panfletario del término”. Autor de un único libro, aunque seminal, Nimbos (Galaxia, 1961) que tuvo gran influencia en muchos escritores de generaciones posteriores a la suya. Tan solo un poema, “Penélope” –“Un paso adiante i outro atrás, Galiza, i a tea dos teus sonos non se move”- en el que denunciaba la pasividad de la sociedad civil gallega, supuso el remover muchas conciencias.

Xosé Díaz Castro fue uno de los candidatos más cantados de los últimos años. En los últimos días se barajaban cuatro nombres: el del ganador y los de Ricardo Carvalho Calero, Xosé Filgueira Valverde y Fiz Vergara Vilariño. Carvalho Calero y Filgueira Valverde confirmaron su papel de eternos Poulidor, uno por su elección normativa y el otro por la ideológica. El otro candidato lucense, Vergara Vilariño, fue el segundo más votado.

Aunque la decisión de la Academia hubiese sido otra, los alumnos del instituto de la localidad lucense habían conmemorado también a Xosé María Díaz Castro, porque el año que viene se celebrará el centenario de su nacimiento en la aldea de Os Vilares. El autor, que estudió en el Seminario de Santa Catalina en Mondoñedo, vivió en Madrid desde 1948 ejerciendo distintos trabajos, primero en el Instituto de Cultura Hispánica y después en el Instituto del Frío del CSIC. El académico y presidente del Consello da Cultura Galega Ramón Villares glosó ayer el trabajo de Díaz Castro “como traductor más allá de su labor profesional, al ser uno de los autores de traducciones de poesía gallega para el exterior”.

No sólo de poesía. Díaz Castro sabía, según Alfonso Blanco, alrededor de 14 idiomas, incluido el euskera, el húngaro y los nórdicos. Además del trabajo, entonces ni siquiera reconocido, de traducir al castellano las obras de los Nobel suecos, el oscuro profesor de Guitiriz “pasaba las noches fumando y traduciendo de todo, desde libros de medicina a Selecciones del Reader’s Digest”, comenta el presidente de Xermolos, que fue la asociación que promovió la candidatura del homenajeado.

Blanco conocía Nimbos¸ y al llegar destinado a Guitiriz, en 1976 “pregunté por él y me dijeron que había muerto en Madrid. Tiempo después, una de las niñas que venía a clase de gaita a Xermolos me dijo que el señor de Os Vilares por el que había preguntado, estaba en la aldea. Desde entonces, siempre que estaba de vacaciones, venía todos los días a la asociación”. Díaz Castro murió en Lugo en 1989 y en su lápida y en la placa que señala la casa donde nació se puede leer la frase: “A beleza feríume para sempre”