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crítica | clásica

Más mediterránea que vienesa

Josep Pons pone energía en una selección de 'La viuda alegre' que cierra el curso musical

Hace un año por estas fechas Josep Pons se despedía como titular de la Orquesta Nacional, después de nueve años de actividad, con una Octava, de Mahler, que era en cierto modo la rúbrica de un periodo prodigioso al frente de una agrupación que con él ha cambiado de forma ostensible. Ahora, y ya como director honorario, cierra el curso con una selección de La viuda alegre, de Lehar, con un reparto encabezado por dos figuras estelares, Veronique Gens y Christopher Maltman, y la incorporación de la atractiva cantante Vanessa Goikoetxea. Es el de la opereta un registro muy diferente del de la forma sinfónica, pero conveniente por su ligereza para el equilibrio de una orquesta. La Nacional sonó más entusiasta que chispeante, más mediterránea que vienesa. Pons puso energía y la vitalidad se impuso al refinamiento. En los pasillos se hablaba sobre la campaña de la Orquesta Nacional al grito de “Despegamos”. Se ha anunciado un director nuevo, pero eso no quiere decir que en los últimos años la orquesta no haya volado. El concepto de despegue es ambiguo y un sector amplio de aficionados rechaza lo que parece una falta de reconocimiento a lo anterior. Pons, a juzgar por la alegría con la que afrontó la opereta, no parece que se lo haya tomado demasiado en serio. Mejor así.