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Duran pone el freno a la agenda soberanista ante el declive de CiU

Convergència llama a ERC a sumarse al Gobierno para compartir el desgaste

La tensión en el seno de Convergència i Unió por el plan soberanista de Artur Mas salió de nuevo a relucir ayer con otro desmarque del número dos de la federación, Josep Antoni Duran Lleida. El democristiano, muy crítico con el marcaje que Esquerra Republicana ejerce sobre Artur Mas, advirtió ayer de que no basta el apoyo de los republicanos para avanzar hacia la consulta de autodeterminación, sino que hace falta el compromiso de los socialistas e Iniciativa. Además, llamó a mantener el diálogo con el Gobierno y pidió calma a los sectores más soberanistas de Convergència y Esquerra: “Hay mucha gente ilusionada que se ha creído que Catalunya será de un día para otro un Estado independiente. Y esto no será así, guste o no”.

Los desmarques de Duran ya no sorprenden a nadie en el entorno de Artur Mas. Sin embargo, el tono utilizado ayer por el dirigente democristiano, en su habitual carta semanal a la militancia de Unió, tomó un relieve especial después del toque de atención de la encuesta publicada ayer por El Periódico de Catalunya que, por primera vez, vaticina una victoria de Esquerra Republicana en caso de celebrarse ahora elecciones autonómicas en Cataluña. El sondeo dice que los republicanos pasarían de 21 a 39 o 40 diputados y se convertirían en primera fuerza al desplomarse CiU desde sus 50 escaños de la actualidad hasta los 34 o 35. También saldrían castigados tanto el PSC como el PP. En cambio, suben Iniciativa y Ciutadans.

Los republicanos, que ven como triunfa su estrategia de apoyar y guiar el Gobierno sin formar parte de él, no tienen intención de cambiar a corto plazo

Este escenario confirma los temores de los sectores moderados de CiU, verbalizados la semana pasada por Duran, en el sentido de que los electores “prefieren el original a la copia” y por eso premian a Esquerra Republicana. El de ayer no es el único sondeo que indica esta tendencia. Un estudio de Metroscopia para EL PAÍS publicado en mayo reflejaba ya un empate virtual entre CiU y ERC en unas elecciones generales.

Mientras que la receta de Duran es desmarcarse claramente de las fórmulas más radicales de ERC, Convergència optó ayer por todo lo contrario. El consejero de Presidencia y mano derecha de Artur Mas, Francesc Homs, llamó a los republicanos a entrar al Gobierno catalán para que compartan con CiU los costes de gobernar en tan complicado momento. Homs no quiso centrar su petición solo a los republicanos, pero dijo que “todos deberíamos sumar esfuerzos” desde el Gobierno. Mientras, Artur Mas guardó un significativo silencio durante la visita que ayer hizo a la provincia de Tarragona.

Los republicanos, que ven como triunfa su estrategia de apoyar y guiar el Gobierno sin formar parte de él, no tienen intención de cambiar a corto plazo. Su líder, Oriol Junqueras, se limitó a decir ayer que ahora no es momento de pensar en elecciones anticipadas y que lo importante es “hacer el referéndum lo antes posible”. Junqueras ha decidido ignorar a Duran, pues en Esquerra se le considera un político amortizado. Precisamente ayer el democristiano sufrió un revés interno cuando su grupo parlamentario en el Congreso defendió una posición contraria a la suya al apoyar la entrada de Ucrania en la Unión Europea. Duran desautorizó la decisión a través de Twitter.