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Maroto rompe ahora la disciplina de voto del PP y pide el cierre de Garoña

El PP y UPyD se quedan solos en la defensa del mantenimiento de la central nuclear

Javier Maroto, a la izquierda, conversa con Borja Sémper durante el pleno del Parlamento.
Javier Maroto, a la izquierda, conversa con Borja Sémper durante el pleno del Parlamento.

Que Javier Maroto es contrario a la postura de su partido en cuestiones como la central nuclear de Garoña o el matrimonio homosexual no es ningún secreto tanto de puertas hacia dentro como extramuros. Quizá por ello, a pocos sorprendió ayer que el alcalde de Vitoria votara con el resto de grupos del Legislativo a favor del cierre de Garoña, cuando los otros nueve escaños del PP se quedaban solos, junto a UPyD, mostrando su rechazo a la petición de la Cámara.

Maroto rompió la disciplina de voto de su partido en un momento en el que el cierre de la central nuclear burgalesa se encuentra en medio de la polémica y el desconcierto. La Cámara pidió ayer el “cese inmediato” de la actividad de la central y reclamó al Gobierno central que “desista en su pretensión de facilitar a Nuclenor” otra fecha para solicitar la renovación de su autorización. Asimismo, la Cámara mostró su “preocupación” por la prórroga y el “claro riesgo” que supone para Euskadi.

Pese a que su voto no era decisivo —PNV, EH Bildu y PSE consensuaron el texto—, Maroto fue el protagonista de no pocos titulares a lo largo del día, ante la escasez de situaciones en las que se da la ruptura de la disciplina de voto en la Cámara vasca y menos aún en un partido como el PP. En declaraciones a los medios, el alcalde explicó que su intención es ser “coherente”: “Si uno piensa una cosa debe defenderla en cualquier foro sea éste el que sea. Mi posición es a favor del cierre de Garoña y eso lo defenderé aquí, en la calle y donde me toque”, declaró.

Esta no ha sido, sin embargo, la primera ocasión en la que el regidor vitoriano chocaba con la postura de su partido a nivel autonómico, pero sí la primera en la que se ha saltado la disciplina de voto —en una votación sobre el cierre de Garoña en marzo de este año, el alcalde se ausentó de la votación—. Aunque el alcalde ha respaldado que el aeropuerto de Foronda tenga un “horario operativo las 24 horas”, en contra de los recortes establecidos por el Ministerio de Fomento, Maroto votó en febrero de acuerdo con lo establecido por su partido y rechazó una resolución que pedía “la retirada del recorte horario” y el “reestablecimiento de la actividad las 24 horas del día” del aeropuerto.

La ruptura de la disciplina del voto es poco habitual en el Parlamento de Vitoria, donde sí se han dado situaciones de convenientes ausencias o votos discordantes al del partido. La última que se recuerda es la de la portavoz de EH Bildu, Laura Mintegi, que en una decisión de su grupo votó a favor de un texto propuesto por el PNV para cambiar la política penitenciaria y pedir el fin de la dispersión, mientras el resto de la bancada de EH Bildu pulsaba el votón de abstención. Una ruptura de la disciplina de voto atípica, la de Mintegi, que se suma a casos como el de Aintzane Ezenarro, Mikel Basabe y Oxel Erostarbe, que rompieron la disciplina de voto de su partido, Aralar, el año pasado para sacar adelante la creación de la ponencia de paz —el único que la siguió fue el cuarto parlamentario de la formación independentista, Dani Maeztu—.

En 2001, una proposición de ley socialista para parejas de hecho que finalmente decayó hizo que el hoy secretario general del PP vasco, Iñaki Oyarzábal, se ausentó de la votación para no abstenerse como el resto de su grupo, mientras que el diputado en el Congreso por Amaiur, Rafa Larreina, se abstuvo, al contrario que el resto de los partidos que sostenían al Gobierno en 2001.

Maroto no será multado por su grupo parlamentario porque el partido tiene ampliamente interiorizada la postura discordante del alcalde vitoriano respecto a Garoña. Es más, el doble discurso en el seno del PP hace las veces de equilibrio con este tema en la opinión pública, ya que en Álava, donde el PP ostenta el poder en las dos principales instituciones, muchos los ciudadanos tienen una postura contraria a que Garoña siga abierta.

Mirando a Madrid, el PP ha obrado de formas dispares. En fechas recientes en el Congreso ha multado a Celia Villalobos por ausentarse en la votación de un texto del PSOE que pedía paralizar la reforma de la Ley del Aborto. Pero los tres diputados del PP vasco que votaron a favor del blindaje del Concierto Económico en 2009 no fueron castigados.