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Magistral recital de Berman en el Festival de Música Cidade de Lugo

Berman tocó Debussy con una atractiva mezcla de solidez técnica y una especial y sobria expresividad y su Chopin está lleno de un sentimiento que no hace concesiones a la galería

Con un concierto de la Real Filharmonía de Galicia el viernes 31 en el Círculo de las Artes y otro de la Camerata Boccherini el sábado en la Capela de Santa María, ha dado comienzo el Festival de Música Cidade de Lugo, XLI Semana de Música do Corpus. El pianista Boris Berman (Moscú, 1948) se presentó el lunes en el Círculo de las Artes con un recital en el que mostró la gran maestría que atesora en sus manos y cabeza.

Berman dedicó la primera parte a Debussy, de quien interpretó el segundo libro de Les préludes y The children’s corner. El Debussy de Berman tiene una atractiva mezcla de solidez técnica y una especial y sobria expresividad. De ella, como si se tratara del storyboard de un ballet de marionetas, parecieron brotar las imágenes de una bruma otoñal en Brouillards y Feuilles mortes; un ritmo de habanera de oscuras insinuaciones báquicas de La puerta del vino y, en Les fées sont d’exquises danseuses y en Bruyères, la sugerencia de una coreografía de luciérnagas que volando sobre el brezo propiciaran las rarezas del Général Lavine.

Berman expresó todo ello dentro de la mayor ortodoxia estilística y su versión de Children’s corner fue como si la romántica ingenuidad de las Escenas de niños schumanianas hubiera sido pasada por el filtro del pianismo de Chopin. De ese Chopin trascendente de Berman, magníficamente delineado en la Polonesa-fantasía o en los Nocturnos de la op. 15, que el pianista ruso interpretó con una digitación asombrosa, un registro de sonoridades de paradigmática belleza chopiniana y una expresividad llena de un sentimiento que no hace concesiones a la galería. Magistral de principio a fin del recital.