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Griñán y De la Torre dejan el metro sin resolver y solo acuerdan dialogar

Junta y Ayuntamiento de Málaga estudiarán las alternativas al trazado

Griñán y De la Torre, durante la reunión de ayer en Sevilla. Ampliar foto
Griñán y De la Torre, durante la reunión de ayer en Sevilla.

Hay un dicho taurino según el cual las corridas de expectación acaban deparando tardes de decepción, y algo así es lo que ocurrió ayer con la reunión entre el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que estaban citados en el Palacio de San Telmo para lidiar las profundas diferencias que sobre la ejecución del último tramo del metro de Málaga mantienen ambas administraciones y que han situado el proyecto en situación de bloqueo.

Era previsible que del encuentro no se resolviera definitivamente la encrucijada de si el tramo de 1,5 kilómetros entre Guadalmedina y La Malagueta se construirá en superficie, como ha propuesto la consejería de Fomento y Vivienda, o soterrada, como inexcusablemente exige el Ayuntamiento. Pero es que no hubo más avance que el acuerdo de seguir dialogando, algo que se supone ya hacían ambas administraciones.

“Hemos abierto un espacio de diálogo de encuentro y de cooperación”, informó el portavoz del Gobierno de la Junta, Miguel Ángel Vázquez, quien recalcó que la reunión fue “productiva y cordial”. El alcalde entre tanto admitió no salir descontento pese a que “no hemos dejado todo resuelto”.

Las relaciones entre ambas administraciones estaban demasiado enconadas después de que la consejera de Fomento y Vivienda, Elena Cortés, de IU, anunciara que la Junta licitaría el último tramo del metro en superficie gustara o no al Ayuntamiento, pues se trata de una obra declarada de interés metropolitano, con el argumento de que hay que cumplir los plazos de entrega con la concesionaria, el 31 de diciembre de 2014, para evitar la reclamación de compensaciones millonarias, como ha ocurrido en Sevilla, ya que soterrado no estaría construido hasta 2020. El proyecto en superficie es mucho más barato, 41,5 millones, frente a los 200 del subterráneo, y la diferencia se emplearía en construir la línea 3 desde La Malagueta hasta El Palo, igualmente en superficie.

Hasta cierto punto, la intervención de Griñán es enmendar la plana a la radicalidad de la consejera de IU. Nadie de Fomento estuvo presente en la reunión. El alcalde destacó que había recibido de Griñán el “diálogo y flexibilidad” que no encuentra en la responsable de Fomento. Al marcarse hasta septiembre este marco de diálogo, ya será imposible que las obras comiencen en noviembre, como proyectaba Fomento.

El portavoz del Gobierno recalcó que la Junta “no está cerrada” a ninguna alternativa, y que se trata de estudiarlas todas en una mesa técnica en la que “las dos administraciones deben trabajar con compromiso y con responsabilidad compartida”. La Junta requirió al Ayuntamiento que se integre en la sociedad del metro y que elabore un plan de movilidad. A esta comisión se puede incorporar la consejera de Presidencia, Susana Díaz. Eso si, Vázquez advirtió con claridad que la solución “no debe suponer un esfuerzo financiero insoportable a las arcas de la Junta”.

Pero el acuerdo de seguir dialogando, siempre conveniente, en el caso del metro de Málaga es insuficiente porque, mientras que la Junta lo plantea “sin prejuzgar ni condicionar ninguna salida”, el alcalde no admite ninguna posibilidad que no sea el soterramiento. Ayer, tal como se felicitó por la flexibilidad de Griñán, marcó sus límites, con solo “tres opciones por delante”, construir el trazado previsto hasta La Malagueta, llegar solo hasta la Plaza de La Marina, o dejar el metro el Guadalmedina y esperar a un futuro mejor. Pero siempre bajo tierra. “Ese es nuestro criterio y de ahí no nos vamos a mover, se lo he dejado muy claro al presidente”, recalcó De la Torre.