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Feijóo revela que la Xunta no conserva los contratos de Dorado anteriores a 2003

AGE pregunta al presidente si dio órdenes de que no se le hiciera la autopsia al amigo que le presentó al narco.

Beiras le ha espetado desde su escaño: "Es usted un chulo de barra americana"

Beiras y Yolanda Díaz se abrazan durante la sesión parlamentaria
Beiras y Yolanda Díaz se abrazan durante la sesión parlamentaria

La amistad entre el presidente de la Xunta y Marcial Dorado corre el riesgo de convertirse en un caso sin resolver. Alberto Núñez Feijóo lleva más de un mes ofreciendo a cuentagotas la información que le reclama la oposición sobre las ayudas y contratos públicos que lograron las empresas de Dorado en los años en los que el ahora presidente compaginaba sus decisiones como cargo de la Xunta con vacaciones y fiestas con el contrabandista. Ayer en el Parlamento el líder del PP reveló que no puede garantizar datos completos sobre los nexos empresariales de Dorado con el Gobierno gallego: los expedientes con contratos anteriores a 2003, es decir, los firmados mientras Feijóo era amigo de Dorado, han sido destruidos. El presidente alega que ley solo obliga a la Administración a conservar estos archivos durante 10 años. “Nada hay anterior a 2003”, admitió.

La revelación de Feijóo se produjo en una caldeada sesión de control en el Parlamento en la que el líder de Alternativa Galega de Esquerdas (AGE), Xosé Manuel Beiras, le llamó “chulo de barra americana”. El presidente confesó la inexistencia de los expedientes cuando la viceportavoz de AGE, Yolanda Díaz, tachó de “trapallada” el listado difundido por la Xunta con pagos de ayudas a empresas de Dorado de los últimos 20 años. El presidente aprovechó incluso ese reproche para presumir de transparencia: pudiendo haberse escudado en no dar ninguna información porque no hay expedientes, se compromete a hacer público todo “rastro de pago” que encuentre su equipo. AGE le ha pedido que, al menos, la documentación no provenga de cargos de designación política y que lleve el sello de un funcionario que “certifique” que el presidente dice “la verdad”. Hoy el número dos de la Consellería de Sanidade explicará en el Parlamento las relaciones empresariales de Dorado con el Sergas cuando Feijóo dirigía ese organismo, aquellas cuyo rastro administrativo no haya sido borrado.

Con expedientes destruidos o no, la oposición no piensa dejar que la “negra sombra” de Dorado, en palabras del nacionalista Francisco Jorquera, se despegue de Feijóo. Más allá de la constatación de que será imposible comprobar documentalmente cuál fue la actuación del líder popular desde el cargo público que ocupaba durante los años en que se relacionó con un contrabandista, la sesión de control al presidente no sirvió para despejar incognitas que todavía siguen en el aire. AGE le planteó dos cuestiones directas: ¿a qué cree usted que se dedicada profesionalmente su íntimo amigo Manuel Cruz, testaferro de Marcial Dorado?; ¿es verdad que en 1999, cuando murió Cruz en un accidente de tráfico calificado de “extraño” por la prensa, llamó al Sergas para que no se le practicara la autopsia? “Habla de un muerto”, respondió el líder del PP gallego en referencia al amigo que le presentó a Dorado y que en los años noventa lo introdujo en el círculo de fiestas y vacaciones del afamado contrabandista. “¿Para qué? ¿Para que lo defienda su familia de injurias, calumnias, autopsia…?”.

Según la representante de AGE, en Ferrol estaba extendido un perfil de Cruz del que Feijóo no quiere hablar. “Todos sabían que se dedicaba al narcotráfico”, que era miembro de los Guerrilleros de Cristo Rey, un grupo parapolicial y ultraderechista que actuó durante la dictadura y la Transición, y que andaba con pistola, dijo Díaz. Con los diputados ya enervados por el grito previo de Beiras, el presidente Feijóo optó por acusar a AGE de “manchar” el Parlamento con su “filibusterismo político” y de promover la violencia. Y aunque solo unos minutos antes, en respuesta al socialista Pachi Vázquez, había recriminado al PSdeG que con él no se puede contar “casi para nada”, el presidente le espetó a Díaz: “Se puede hablar con el BNG y el PSdeG, pero es imposible hablar con los que no quieren más que violencia y puñetazos”.

El espíritu de Dorado no abandonó el hemiciclo ni un momento. El BNG recriminó a Feijóo que en vez de lograr inversiones extranjeras esté “vendiendo Galicia por parcelas”, en alusión a la compra de Barreras por parte de Pemex. “Usted no viaja a México para lograr nuevos contratos sino para huir de la negra sombra de Marcial Dorado y actuar de broker”, atacó Jorquera. Para el portavoz socialista, Feijóo esconde documentos clave para valorar su gestión, como la auditoría de KPMG con la que la Xunta bendijo la desastrosa fusión de las cajas o el informe del Consello de Contas que destapa trucos contables para rebajar el déficit. “¿Qué oculta sobre Marcial Dorado? ¿Quién lo chantajea?”

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