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La crisis, foco del pabellón catalán en la Bienal de Venecia

Francesc Torres y Mercedes Álvarez hacen un retrato social del paro

Kheraba, uno de los protagonistas del proyecto, junto a la obra de Carlos Pazos. Ampliar foto
Kheraba, uno de los protagonistas del proyecto, junto a la obra de Carlos Pazos.

Una bioquímica, una arquitecta, un chatarrero senegalés, un obrero, una trabajadora doméstica ecuatoriana, un empleado de banco, una joven sin experiencia laboral y un hombre maduro afectado por la cruel política de los desahucios. Son las ocho personas actualmente en paro que protagonizarán el Pabellón de Cataluña en la 55ª Bienal de Venecia, que se celebra entre el 1 de junio y el 24 de noviembre.

El artista Francesc Torres, conocido por sus proyectos con trasfondo político y fuertemente comprometidos con la realidad, los ha elegido para visibilizar la situación actual de crisis sistémica y la forma en que el arte responde a las tensiones sociales. Realizado con la imprescindible colaboración de la cineasta Mercedes Álvarez, el proyecto ha sido bautizado 25%, como la proporción actual de desempleados en Cataluña. “Una proporción inaceptable e insostenible”, según Jordi Balló, comisario de la propuesta, que fue elegida a través de un concurso público, por un jurado presidido por Bartomeu Marí, director del Museo de Arte Contemporáneo (Macba).

Ocho ciudadanos sin

trabajo entre 22 y 60 años

explican su realidad

Fotos, vídeos y ocho obras de la colección permanente del Macba cristalizarán en Venecia un trabajo que Torres y Álvarez han ido desarrollando con los parados en los meses previos al evento. Primero los eligieron aleatoriamente como una muestra “que cubriese el espectro social más amplio posible”, tal y como demuestra su variada procedencia y sus edades comprendidas entre los 22 y los 60 años. Después, Torres convivió con cada uno de ellos durante dos semanas y documentó fotográficamente su vida cotidiana. Con ese material visual ya recogido, Álvarez filmó sus historias y opiniones sobre el mundo y la vida. También se les pidió que aportaran a la muestra un objeto de contenido artístico y emocional de su propiedad. Y el último paso fue la visita al Macba, en el que sólo uno de ellos había entrado antes. Allí fueron grabados mientras elegían una obra de la colección, seleccionada entre las que pueden viajar hasta el almacén naval de Venecia, donde tiene su sede el Pabellón de Cataluña desde la Bienal de Arquitectura del año pasado.

El cubo de Hans Haacke, un compost de pinturas trituradas de Perejaume y una escultura de Oteiza son algunas de las obras que irán a Venecia, junto con sendas piezas de Federico Guzmán, Carlos Pazos, Esther Ferrer, Alan Sekula y Jaume Xifra. “Aunque se trata de un proyecto basado en la colaboración, los dos artistas realizaron su parte del trabajo desde la más completa autonomía creativa. El resultado final es una obra global, donde es muy difícil identificar el trabajo de uno u otro artista”, apuntó Balló, que firma su primer proyecto como comisario independiente, tras su marcha del CCCB, donde fue jefe de exposiciones durante 13 años.

El buen hacer de Torres y Álvarez debería alejar 25% del riesgo de caer en la demagogia. Sin embargo resulta un poco sorprendente que con un presupuesto de 470.000 euros no se haya conseguido apartar una partida para llevar a Venecia a los protagonistas: los ocho parados que por su colaboración recibieron 1.500 euros brutos.